60 años y 2 días

Aunque pueda parecerlo el título de estas líneas, “60 años y 2 líneas”, no se refiere a ninguna condena penitenciaria. Hace alusión al tiempo que hace que unos líderes europeos firmaron en Roma el Primer Tratado Europeo. Sus países y sus ciudadanos, acababan de resurgir de una guerra con largos millones de muertos y con brutales Holocaustos. El objetivo máximo y primero era imposibilitar la repetición de la barbarie. Era una apuesta por una Paz, no la propia de los cementerios, basada en una unión política, económica y social, fundamentada en los derechos de los ciudadanos sea cual sea su condición u origen. Desde entonces se ha recorrido un largo camino, repleto de curvas y vericuetos, con éxitos y errores. Ahora, en el año 2017, sesenta años después, en el contexto político europeo se están produciendo movimientos, sísmicos cuyas consecuencias son hoy imprevisibles.

Hoy la UE está inmersa en graves problemas. Enuncio a modo de ejemplo.unas instituciones comunitarias desprestigiadas (¡con razón!) convertidas en retiro dorado de políticos amortizados en sus países de origen y en máquinas burocráticas incapaces deconstruir un relato político propio con raíces en la voluntad fundacional de la UE. Instituciones y políticos insensibles e incapaces de abordar de un modo serio y coherente la crisis humanitaria que afecta a centenares de miles de refugiados que mal viven (o mal mueren) en nuestras fronteras o en nuestros mares.El máximo slogan, no denunciado por ningún país ni por ninguna institución europea, es “ la inmigración no es un privilegio, ni un derecho”( D.Trump).Otra realidad lacerante e inquietante es la “perversión” de los dos principales partidos fundacionales (Socialdemócratas y democristianos) de lo que debía ser una Unión Europea cohesionada política, económica y socialmente. Ambos han sido y siguen siendo incapaces de abordar la crisis con criterios sostenibles más allá de recortes de derechos básicos. Y para más Inri el Brexit.

La derecha ha liderado la gestión, la mala praxis, de la crisis en la mayoría de países donde gobierna y en las instituciones Comunitarias, Y han surgido potentes movimientos de extrema derecha populistas, euroescépticos, xenófobos, que ya gobiernan en algunos estados de la Unión, y/o que tienen posibilidades reales en los distintos retos electorales (el más inmediato en Francia).

La izquierda tradicional, la socialdemócrata, afronta estos retos bajo mínimos. Sólo nueve países de la UE (Francia, Italia, Malta, Eslovaquia, Portugal, República Checa, Malta, Croacia y Suecia) presentan gobiernos progresistas. La mayoría, con coaliciones. En conjunto, apenas representan al 32,5% de los ciudadanos de la Unión, lejos del 45% de 2007, en los prolegómenos de la crisis. Los nuevos partidos de izquierda surgen a partir de la pérdida de confianza y credibilidad de los partidos convencionales de la izquierda, y su presencia es diversa en los diversos países. En estas mismas páginas, en un artículo titulado Guerra de palabras (I): de la casta a la trama, hice referencia a las nuevas estrategias de Podemos surgidas en Vistalegre 2.

La unidad europea de naciones y ciudadanos, de naturaleza política, económica y social, sigue siendo una asignatura pendiente, con importantes retos que afrontar.

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