A falta de confirmación

Como no me gusta escribir descalificaciones y frases subidas de tono, me van a permitir que esta semana no hable de la postura del PSOE, ni la desfachatez del PP (al menos de su Presidente y de su Plana Mayor). Así que, como las elecciones norteamericanas están a la vuelta de la esquina, permítanme que haga referencia a ellas.

Creo que lo mejor que le ha podido pasar al Partido Demócrata ha sido el encontrarse como rival al Sr. Trump, ya que, dada la debilidad de la Sra. Clinton como candidata, posiblemente tendrían grandes dificultades para retener la presidencia.

La Sra. Clinton tiene una parte importante de compatriotas en contra, unos por machismo, otros por la postura que adoptó ante los escarceos de su esposo, algunos otros porque la ven como una persona ambiciosa sin escrúpulos, y una parte importante por el asunto de los correos electrónicos. Sin embargo, y pese a todos los sectores que tiene en contra, todas las apuestas y encuestas la dan como ganadora ¿Razón? La actitud de su rival, que ha sabido ganarse a pulso el rechazo a su persona, que no a su programa político.

Por cierto, ¿Cual es el programa político de los dos aspirantes? La verdad es que en los grandes temas, como pueden ser el económico, o las relaciones internacionales con sus aliadosexplicaciones que han logrado que casi todos los colectivos se sientan agraviados: negros, musulmanes, latinos, mujeres, periodistas, e, incluso, pesos pesados de su propio partido.

A pesar de las encuestas y de la cantidad de grupos sociales agraviados, yo no estoy tan seguro de la victoria de la Sra. Clinton. Creo que él remontará las encuestas, sus detractores, al final cambiarán de opinión, y, por el llamado bien del país, logrará la victoria de una manera absoluta ya que estoy convencido de que el candidato republicano, en realidad, es del PP, y al igual que a éste, soloamente reconocerá el resultado de las votaciones si le son favorables, tampoco nadie reconocerá públicamente que le ha votado. Pienso que, al igual que el PP tiene su mayor caladero de votos entre los más agraviados, como los jubilados y funcionarios en España; allí se volcarán los hispanos y los musulmanes. Los colectivos no heterosexuales y las mujeres, que han sido, en el mejor de los casos, ninguneados/as, cuando no vejados/as en ambos, no le castigaran con su voto en contra, como no lo han hecho en España. Las negativas públicas a otorgarle el voto por parte de personalidades de su propio partido no contribuirán en modo alguno a restarle votos, ya que la gente reaccionará ante esas actitudes pensando que son “peleas de patio de colegio”, como se lo tomaron aquí í ante las denuncias por el uso indiscriminado del rodillo de la mayoría absoluta.

Por ello, a falta de confirmación oficial, estoy convencido de la militancia de D. Donald en el partido del Sr. Rajoy, de manera que el domingo y en un par de meses esa formación contará con la presidencia en dos diferentes países.

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