Al partir, un beso y ya veremos

Un ‘com va?’, dos fríos besos y dos miradas que ni se cruzaron. El tenso saludo entre Alberto Jarabo y Laura Camargo la semana pasada, poco antes de que el secretario general pospusiera las primarias, desprende que el enfrentamiento entre ambos va más allá de lo estrictamente político. El divorcio entre ambos no hay que ubicarlo el día en que la portavoz de Podemos anuncia que estudia presentarse a las primarias por el liderazgo del partido en Baleares. Y tampoco en el día en que el secretario general decide adelantar la fecha de esas primarias contra la opinión de su número dos. Que ambos llegaran con planes distintos al Consejo Ciudadano que aprobó el adelanto, así como que Jarabo decidiera seguir adelante a pesar del ‘no’ de Camargo, demuestran que antes de ese día su relación ya había saltado por los aires. Y, a tenor del posicionamiento del resto de diputados, no se trata de una fractura, sino de un abandono del partido a su líder.

A falta de dilucidar lo ocurrido, la crisis que ha desembocado en la renuncia de Alberto Jarabo como líder de Podemos en Baleares dos años después de llegar y antes de lo que entraba en las quinielas, representa, en toda regla, una moción de censura contra su liderazgo. Una moción de censura con, como ya se ha visto, mucho más recorrido que la de la formación morada en Madrid a Rajoy. El castigo a su propio líder equivale a una enmienda a la propia política desarrollada por Podemos en Baleares. “Es necesario salir de esta improvisación continua”, justificó Camargo que quisiera reflexionar sobre su candidatura. Del dardo a Jarabo por sus decisiones, puede hacerse una lectura mucho más amplia.

Camargo puso un ejemplo: pasar en dos semanas de pedir la dimisión de Biel Barceló del Govern a querer entrar en el Govern con Biel Barceló. Se podrían repasar muchos más: pasar de votar la dimisión del Fernández Terrés como gerente de la empresa pública SITIBSA “por sus relaciones dudosas con constructores” o la del director del IB-Salut, Juli Fuster, por ser pareja de la consellera, a guardar silencio a pesar de que siguen en el cargo. Plantear un cuerpo a cuerpo entre la presidenta del Parlament y la presidenta del Govern y echarse atrás. Pasar de comprometerse a cobrar como máximo tres veces el salario mínimo a defender los extras de la presidenta del Parlament para comprarse ropa y zapatos. Pasar de batallar el mantenimiento de la financiación al laboratorio de Daniel Bachiller a caer en la cuenta que exigirlo era una maniobra de dudosa ética. Votar a favor de una comisión de investigación de Sa Nostra, a favor de enmiendas para liquidar el presupuesto de la Agencia Balear de Turismo y en contra de la facultad de Medicina y tragar con el desplante del Govern a todo ello. Defender que por cuestión de paridad el relevo de Xelo Huertas debía ser una mujer y acabar proponiendo a Balti Picornell. O, para no extenderse, de asegurar haber informado a Hacienda del alquiler turístico de su vivienda de Son Serra, a desvelarse que fue Hacienda quien requirió la información.

El beso fue la antesala al partir de Jarabo. A diferencia de la canción de Nino Bravo, la flor no llega. Ahora bien, mientras las penas pesan en su corazón y forjan su destino las piedras del camino hasta las primarias de otoño, el líder de Podemos buscará para Camargo un lugar donde el cielo se une con el mar, lejos de aquí. “Me voy pero te juro que mañana volveré”, cantaba el valenciano desde Mallorca.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *