¡Aquí también!

Aquí, en nuestra Comunidad, la militancia también ha ganado de manera clara las primarias socialistas gracias a su espectacular participación, un 77% del censo. Dato muy a tener en cuenta vista la desmovilización y desmotivación que los socialistas, no sólo de Balears, sufrían por el déficit participativo en la mayoría de las agrupaciones. Pedro Sánchez Secretario General es el reflejo de la voluntad de los militantes : el 50% en el conjunto de España y el 71% en Balears.

Pero, muy probablemente, el “espectáculo” del Comité Federal del pasado 1º de octubre que concluyó con la dimisión de Pedro Sánchez como Secretario General y el cambio radical que significó el facilitar la investidura de Rajoy y la consiguiente oposición parlamentaria de tono gris y sin ninguna relevancia, fue la espoleta para que los militantes dijeran basta. Nadie daba un duro por Pedro Sánchez, tenía en contra el “aparato”, los barones, los “gurús”, los principales medios de comunicación liderados por El País. Los socialistas han ganado la importante batalla de las primarias, pero quedan pendientes múltiples asignaturas pendientes. Entre otras “superar” una falsa  visión maniquea que ubica el triunfo de Pedro Sánchez en la izquierda radical en manos de los Podemitas (léase editorial de El País de hoy titulada “El brexit del PSOE”) y que tiene su reflejo en nuestra Comunidad, incluidos articulistas y tertulianos bienpensantes, que pretenden situar a los socialistas de Balears y a su actual líder en el ámbito del “kaos” (con K).

El reto básico es recuperar la confianza y credibilidad de los ciudadanos (simpatizantes, votantes, exvotantes…) hoy por hoy perdidas. En nuestra Comunidad en la mayoría de instituciones los socialistas lideran y/o  comparten gobiernos alternativos a las políticas de “siempre” de los populares. La tarea no es fácil. Se ha llegado a mitad de legislatura y el balance, sin ser espectacular, como mínimo refleja otro modo de hacer política y la voluntad de afrontar nuevas propuestas para hacer frente a nuestros diversos problemas estructurales, así como la recuperación de ciertos derechos ciudadanos “abandonados” en aras de una pretendida superación de la crisis.

Y queda otro reto a los socialistas : reactivar el partido. El PSOE debe jugar su propio papel y no reducirse a sus cargos públicos. Su organización debe ser y estar abierta, ser algo más que un mero aparato electoral movilizado únicamente en las campañas. El militante debe tener voz y voto, sin que ello deba suponer caer en simples prácticas asamblearias.

De momento los socialistas, sus militantes, han ganado la batalla de las primarias. Les queda un largo y no siempre fácil camino. Veremos…

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