Atrévete a pensar

Cuando Kant escribió “Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la ilustración?” (1784) invitaba a sus contemporáneos a “sapere aude”: ¡Atrévete a pensar! Sostenía que la gente de su tiempo se limitaba a hacer, pensar y creer aquello que los líderes  les decían. Y que lo hacían por miedo, comodidad o pereza. Salvando el tiempo, el espacio y las circunstancias histórico-sociales este imperativo kantiano nos viene muy bien a nosotros, europeos del siglo XXI.

Nuestra comodidad y pereza, nuestro miedo a pensar, nos aborregan y aletargan para ser meros espectadores de nuestra propia vida. Hemos dejado de ser protagonistas para ser pacientes sufridores sociales. Estamos muy bien informados de los hechos y acontecimientos que contemplamos en los medios de comunicación, pero no los analizamos ni nos preocupamos por sus causas ni por sus consecuencias. A lo más publicamos un pequeño comentario en las redes sociales.

¡Atrévete a pensar! Nos suena a provocación o a insulto. Decirme eso a mí que estoy muy informado por la TV, la radio, los periódicos y las redes sociales…

Y no nos paramos a pensar quienes están detrás de esas fuentes de información, quienes las seleccionan, cómo nos las transmiten, cuándo y por qué. A mayor abundancia de información, menor crítica y análisis de la misma. Nos atosigan y aturden con la cantidad, para que no pensemos en su calidad, ni analicemos sus causas ni sus consecuencias.

Eso sí, nos inundan de eslóganes y nos machacan de consignas envueltos en informaciones sesgadas y favorables a sus planes y objetivos. No analizamos los diferentes lenguajes  con los que camuflan sus propósitos e intenciones.

Vienen días de congresos y asambleas de los diferentes partidos. ¿Por qué ahora? ¿Por qué unos y otros? ¿Se han puesto de acuerdo para martirizarnos o para esconder sus vergüenzas entre ellos?

Se acercan borrascas en toda España, nos dirán los politólogos especializados y, como los hombres del tiempo político, nos presentarán gráficos y mapas para hacérnoslo comprender. Pero no es así. Son redes para enredarnos y que continuemos pasivamente comentando lo que ellos quieren que contemplemos, pero quietecitos y sentados en el sofá de la pereza, de la comodidad y del atontamiento; así somos más fáciles de manejar y ser apuntillados.

Un comentari a “Atrévete a pensar

  1. Totalmente de acuerdo. Pensar es “peligroso”, pero además pensar implica necesariamente la capacidad de “dudar” lo que resulta todavía mas peligroso!

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