Berlusconi, ¿amnistía?

La telenovela italiana más cautivadora y sórdida añade un nuevo capítulo a su interminable serie. Con el 2014, entraremos en su vigésimo año de vida. Tampoco la famosa serie estadounidense “Beautiful” consiguió dar tanto.

Tras la confirmación veraniega de la condena a 7 años por fraude fiscal, el pasado 29 de septiembre, después de tres reuniones poco exitosas, la Junta del Senado votó la decadencia de Berlusconi como senador, su salida del Congreso y la prohibición a candidarse otra vez.

Oficialmente, el “Cavaliere enano” ha sido echado de la política italiana.

La ilusión que esta última frase pudiera ser real duró tan solo cinco minutos tras la llegada al “governicchio” Letta de las dimisiones de los ministros del PDL.

En cualquier otro país, Berlusconi decidido y sus ministros dimitidos representarían el Milagro, algo parecido a la nueva llegada de Cristo. Italia pero no es un país normal y el acontecimiento ha sido considerado una tragedia para el país, con la prensa sometida que suplicaba las partes a encontrar un acuerdo. No es ninguna casualidad que Italia oscile entre las plazas 60 y 70 en la clasificación mundial de la libertad de prensa. Es más fácil ser periodistas en Benin o Namibia que en Italia.

Volvemos a la crisis de gobierno. El “bluff” duró solo pocos días y cuando Letta se presentó a la Cámara de los Diputados para conseguir la confianza, Berluconi, a pesar de que ya no pudiera estar allí, se levantó y con grande maravilla de todos (los ingenuos) declaró su apoyo al gobierno. Mientras los parlamentares, aparte el M5S, aclamaban este grande acto de responsabilidad, Letta, no pensando de ser enfocado por las cámaras, se dejó escapar un “¡grande!”.

¡Grande Silvio!

Pero se sabe que Silvio nunca hace nada a cambio de nada (igual que las mujeres que quedan con él) y pocos días después el Presidente de la República, Giorgio Napolitano, levantó el problema de las condiciones de las cárceles italianas proponiendo una amnistía general. La coincidencia consiste en la posibilidad del neo-pluri-condenado de beneficiar de esta medida. Enseguida prensa y telediarios se han metido manos a la obra para convencer al pueblo italiano que en este momento de crisis económica el problema más importante del país son las cárceles superpobladas y que Berlusconi no tiene nada que ver con todo esto. Lástima que nadie hable de las decenas de estructuras penitenciarias construidas desde los años ’80 que hoy siguen vacías.

La emergencia cárceles ha sido probablemente la razón por la cual Berlusconi ha elegido los servicios sociales obligatorios.

En fin, los más maliciosos y “anti italianos” afirman que la amnistía sea el enésimo premio para Berlusconi, esta vez por haber votado la confianza al gobierno. Los medios de comunicación no dicen tampoco que existen otros ochenta diputados condenados en primer o segundo grado que beneficiarían de la disposición.

Como dice Marco Travaglio, “El Congreso italiano ya está trabajando a una nueva amnistía, pero ochenta parlamentares sufren un gran dilema, decidir si auto-amnistiarse o ser honrados y quedar fuera.”

¿Qué apostáis?

0 comentaris a “Berlusconi, ¿amnistía?

  1. Hola, gracias por comentar.
    Les apoyo. Las propuestas y el nuevo tipo de política que hacen debería ser universal. Cometen errores obviamente porque los diputados son inexpertos, pero lo importante es que no hagan las mismas cosas de los demás partidos.

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