Blindar Sa Feixina con la verdad

Ahora que es probable que el monumento se conserve, podría ser la hora de cumplir con el único deseo común a las partes enfrentadas: es el de que se respete la historia, unos conservándolo y los otros reivindicando la memoria. Por tanto, creo que procede colocar cerca del símbolo un mural informativo, también de piedra para que dure, que cuente lo sucedido. Por ejemplo, debe decir que el monolito se construyó por iniciativa de unos vecinos durante la dictadura implantada por el general Francisco Franco, que fue un mandatario muy cruel, para que nadie lo olvide ni discuta, y que lo inauguró personalmente. También dejar escrito que se levantó únicamente en recuerdo de los marineros del “Baleares”, buque del bando golpista que participó en el bombardeo contra la población civil que huía, desarmada, de Málaga hacia Almería, muriendo a causa de ello miles de hombres y mujeres de todas las edades. Y también que durante la segunda década del siglo XXI se libró una gran batalla solo dialéctica sobre su futuro, en la que estuvieron a favor de su conservación la entidad ARCA y los partidos denominados Popular y Ciudadanos, más algunos nostálgicos del franquismo y, en su contra, los partidos de la izquierda, más la Asociación por la Memoria Histórica de Mallorca y algunos particulares que defendían a los perdedores de la guerra. También es un hecho histórico, y por tanto debe conservarse, el texto actual de difícil lectura. Es una prueba impagable de la equidistancia entre víctimas y verdugos que es capaz de destilar la peor mala conciencia de una sociedad cuando necesita blanquearse.

Hoy jueves, por la mañana, me daban risa los representantes del PP y de Ciudadanos en La SER y en Onda Cero exigiendo que no se toque el monolito porque ya fue contextualizado con arreglo a la LMH. Les pregunto a estos políticos del bando de los ganadores de la guerra donde está escrito que una decisión que se tome hoy no pueda ser modificada mañana.

Está más que demostrado que la falsificación del monolito que se llevó a cabo hace dos legislaturas no resolvió el problema. Qué tal si probamos con la verdad. Quizás esto le salve la vida.

6 comentaris a “Blindar Sa Feixina con la verdad

  1. Querido Domingo: yo el monolito lo tiraría por feo pero no para contemplar como unos se dicen satisfechos y otros contrariados en aplicación de “su” propia memoria histórica.
    Creo que la rectificación que se hizo hace dos legislaturas fue una buena salida que, a buen seguro, dejó muy cabreado al general en su tumba (¡bien!); ¿porqué una nueva vuelta de tuerca que, con total seguridad, conllevará un deseo de reedificarlo por los otros más adelante?
    Cuando paso por el dichoso monolito solo veo a los muertos que, como bien dices, causó el navío pero también en las docenas de marineros que iban dentro de él cuando se hundió y que estaban allí solo porque les tocó en ese bando; ellos también se merecen un monumento.

    1. Fernando, “cariño” pero sin entrecomillar. Si nos ponemos de acuerdo en matar al perro rabioso porque no nos gusta su mirada, problema resuelto, pero me temo que sobre gustos no hay nada escrito. Si, por el contrario, no nos queda más remedio que convivir en su misma jaula, no puedes negar la evidencia, y es que la vacuna aplicada hace dos legislaturas solo ha conseguido que le crezcan los colmillos, así que mejor probar con esta nueva, que he conseguido después de limpiar la niebla que la ocultaba. Sobre el general, bastante tiene con lo mucho que le vamos a remover la tumba, que el terremoto en el Valle no ha hecho más que empezar. Mi texto para el muro de la verdad no trata mal a los marineros, pero me decepcionaron todos porque ninguno de ellos fue capaz de declararse en rebelión y descerrajar un tiro en la cabeza al jefe que les mandó disparar contra una población huyendo, entre la que bien podía estar también su padre o su madre, su abuelo o su abuela, su hermano o su hermana, su hijo o su hija o, simplemente, un ser humano inocente.

    2. Y se me olvidaba. Sobre lo que dices de que el monolito pueda terminar sometido a los vaivenes políticos y que lo que ahora se haga para interpretarlo, si es que se mantiene, vendrán los nuevos, se supone que de derechas, y lo corregirán. Pues bien, esa será la prueba que demuestre la razón de los que pensamos que debe desaparecer porque, amigo Fernando, su fealdad reside precisamente en lo que simboliza, y eso no se lo quitará nadie jamás, porque cualquier cosa, hasta que muere, lleva marcada la impronta de lo que le dio “vida”.

  2. Molt d’acord amb tu.
    Només que si deixam el monolit, amb tan sols una placa explicativa, aquesta és molt bona de llevar, per molt transcendent que sigui, sense debat de cap casta, d’un dia per l’altra. Per molt que la placa sigui molt més transcendent que el munt de pedra, repeteixo.
    Llevar el monolit es llevar una ofensa permanent als amants de la democràcia i la pau. I acabar amb aquest omenatge permanent a la màquina asesina de Malaga…

  3. Hola a Domingo i a tots:
    Voldria fer un parell de comentaris al respecte:
    Benvolgut Domingo, vull donar suport a la teva reivindicació.
    Em sembla molt encertada la proposició de contar la història tal qual va succeir, sense amagatalls ni tergiversacions, que és el que sembla fa tothom.
    No entenc el que el monòlit sigui lleig, supos que això es qüestió de gusts, és d’una perfecció art-deco que representa tota una època i que trobem en tota casta de elements decoratius i objectes.
    No entenc que el monòlit sigui una ofensa als amants de la democràcia i la pau, jo som demòcrata i pacifista i no m’ofèn. Es més, l’ofensa a la democràcia és no demanar als ciutadans que pensen del monòlit, això si que constitueix una ofensa, no deixar pronunciar-se al poble. De fet, avui 12 de juny de 2017, tant al diari de Mallorca com a l’Ultima Hora hi ha unes enquestes on en els dos casos els participants estan a favor de la conservació, per un 63% contra el 35% i un 65% contra un 35%. En enquestes professionals les xifres s’eleven al 85% a favor, tant a Palma com a la totalitat de l’Illa. Anar en contra d’això no és fer un favor a la democràcia.
    Un dels problemes del monument és que els que estan en contra volen fer creure, per desprestigiar-lo, que el monument esta fet al vaixell, això és una mentida premeditada. El monument es va fer als mariners que varen morir a la tragèdia de l’enfonsament del vaixell. La gran majoria joves de reemplaçament forçós, que per estar aquí varen ser allistats amb els alçats, els que estaven a Barcelona els allistaven a les milícies republicanes, i ni uns ni els altres podien escollir. El monument no recorda cap triomf dels nacionals, tot al contrari el fracàs d’una batalla perduda. El maleit general va voler fer publicitat amb el monument, igual que ho feia amb el NODO o qualsevol medi, perquè ho controlava tot. Una vegada llevada la seva inscripció ja no té cap sentit destruir-lo perquè només recorda a uns dissortats joves. Recordar la veritat dels fets com proposes és un veritable encert.

    1. Mi posición de partida, mi deseo primero y declarado, es destruir violenta, colectiva y totalmente el monolito de sa Feixina, el Valle de los Caídos y absolutamente todos los monumentos y obras franquistas que no tengan ninguna utilidad material, por que su permanencia sigue significando, por encima de cualquier otra falsificación de conveniencia, la de ser símbolos de lo peor que la especie humana ha sido capaz de realizar. Lo dice alguien que propuso y consiguió en 1986 la toma violenta y posterior ocupación ilegal del edificio franquista de los sindicatos verticales, que estaba vacío y abandonado en un 80%, para darle una utilidad que aún conserva, sin que sus ocupantes sufriéramos ningún tipo de contagio, porque aquello fue también una victoria contra el pasado, y contra un felipismo al que pillamos con el paso cambiado por las inmediatas elecciones generales, y no le convenían conflictos con los sindicatos, pero que ya empezaba a corromperse por no haber inhabilitado a perpetuidad a muchos colaboradores de Franco, a quienes dejó entrar en el PSOE. Pero regresando a lo nuestro, el monolito, el Valle y todos los demás monumentos que inauguró el asesino más frío y calculador de la historia de España serán siempre símbolo de lo peor, y solo me podrían convencer para conservarlos, siempre con una verdadera explicación histórica tan grande como el monolito, que se tomaran las siguientes decisiones políticas: Primera.- La expropiación inmediata de todos los bienes de la familia Franco y de todos los que se beneficiaron de la dictadura, perfectamente localizables con nombres y apellidos. Segunda.- La expulsión de la Familia Real de España, un Felipe VI al que se le debería caer la cara de vergüenza por ser rey sin previo referéndum. Tercera.- La solución del problema de las fosas. Cuarta.- La disolución legal del PP por no haber condenado el franquismo. Y Quinta.- Todos los ajustes de cuentas que falten con los criminales que colaboraron, aunque sea a título póstumo muchos, que de esto se han librado. De esta forma podría pensar en salvar algunos monumentos, nunca el Valle de los Caídos, que debe ser arrasado, porque una sola lagartija saltando por aquellas rocas vale más que toda esa “mierda”. Eso sí, una vez sacados los restos de las víctimas inocentes. Los de Franco y Jose Antonio pueden quedar para siempre allí, bajo los escombros. Ahora bien, como estos objetivos políticos no parecen fáciles a corto plazo, es por lo que propongo distintas soluciones intermedias, como la de una información junto al monolito que cuente la verdad, y que podría servir tanto para si finalmente se mantiene como si desaparece. Proclamo, para terminar, que el ser humano se caracteriza por la creación intelectual, por la escala de valores a que ajusta sus actos y por la conversión en símbolos de muchos de ellos y que, por tanto, cualquier cosa que haya creado, si se demuestra que implica dolor para una parte, y en este caso víctima injusta, de la sociedad, como en el caso del monolito de sa Feixina está demostrado hasta la saciedad, debe ser destruido como acto liberador. Si la política no se atreve, un día lo harán las personas, y nadie lo reconstruirá.

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