Carreras de relevos y limitación de mandatos

Le propongo lo siguiente: multiplique por 4 el record de los 100 metros lisos de Bolt y compare el resultado con el de los 4 x 100 relevos, conseguido por 4 atletas de los cuales al menos 3 son más lentos que Bolt. Después, haga lo mismo con ellas, y también con las mismas pruebas de natación y para ambos sexos. Comprobará que las velocidades conseguidas en equipo superan siempre las alcanzadas por los mejores en solitario. Gracias a la optimización en las arrancadas y a otras bondades de la colaboración.

Pues bien, a pesar del éxito manifiesto de los relevos, ni a Rajoy, que ya es mayor y debería, pero tampoco a Iglesias, Sánchez o Rivera, tan jóvenes que se deben considerar los mejores e incorruptibles, les he oído reclamar nunca la reforma que creo más necesaria de todas: Que de concejal para arriba, una misma persona no pueda repetir ni una sola vez en el mismo cargo. Y los partidos también deberían incluir algo similar en sus estatutos.

Los beneficios de la limitación de mandatos serían indiscutibles. Democratizarían más la política, abriéndola a muchas otras personas con ganas de implicarse. También la rejuvenecerían y feminizarían, pues al imponer las rotaciones se facilitará el acceso de los que hasta ahora no han encontrado un hueco. Y, además, sería una ley a la que no se le podrán poner tantas trampas como a otras, pues quienes estuvieran esperando su turno reclamarían lo suyo.

Pero, sobre todo, sería una vacuna ideal contra la corrupción, cuyo mejor caldo de cultivo son esos años durante los que se construyen tantas confianzas interesadas. Además, una cosa es que te condenen a cuatro años de cárcel por veinte de alto cargo durante los que meter bien la mano en la caja, que los mismos cuatro años entre rejas, pero a cambio únicamente de otros tantos de mandar.

Volviendo al deporte, no resulta extraño que, excepto en los equipos totalmente corruptos, haya más dopaje en las competiciones individuales que en las de relevos. Sus compañeros odiarían al tramposo por cuya culpa se privara al resto de un gran récord o de una bonita medalla.

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