Colmillo retorcido

En las negociaciones políticas, y en el amor, es necesario y bueno que haya rincones íntimos y con poca luz para que prosperen. Y resulta que la intimidad siempre es muy difícil de documentar. Los periodistas tenemos mucha dificultad para conocer los avances o retrocesos de lo que hablan Iglesias y Sánchez. Estamos hoy en uno de esos momentos que quien habla no sabe, y quien sabe, no habla. Apasionante.

José Enrique Serrano fue nombrado a principios de 1987 Director General de Personal del Ministerio de Defensa por el entonces Ministro de Defensa Narcís Serra. Cuando Narcís Serra se convirtió en Vicepresidente del Gobierno, el 21 de junio de 1991, José Enrique Serrano fue nombrado Secretario General de la Vicepresidencia del Gobierno. Serrano formó parte del Consejo de Administración de la Sociedad Estatal Expo’92. Tras la dimisión de Narcís Serra, pasó a ocupar durante 1995 y 1996 el cargo de Director del Gabinete del Presidente del Gobierno, Felipe González, convirtiéndose en su mano derecha y hombre de total confianza hasta el 8 de mayo de 1996, cuando José María Aznar tomaría el relevo de la presidencia española.

Posteriormente, fue Jefe de Gabinete de Joaquín Almunia mientras éste desempeñó la Secretaría General del PSOE, y con la victoria de los socialistas en las Elecciones generales de España de 2004, Serrano se reincorporaría al cargo que dejó, siendo nuevamente Director del Gabinete del Presidente, esta vez de José Luís Rodríguez Zapatero. Es el ideólogo del proyecto de reforma del mercado de trabajo aprobado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Sánchez le ha nombrado cabeza invisible de su equipo negociador. El candidato ya tiene la mitad de su nombramiento como Presidente ganado. Lo sabe.

Mientras Emiliano García Paje hablaba de toros y pases, Serrano andaba cerrando el pacto de investidura para Sánchez con IU. También es el artífice real de la aproximación de C’s y PSOE. Ahora, hoy martes por la tarde, lo está intentando con Podemos. Político siempre en la sombra, de colmillo retorcido e impasible negociando, es muy temido por los demás actores en los rincones íntimos y sombríos. Felipe González le debe mucho a Serrano. Serrano no le debe nada a González. Por eso González le hace caso a Serrano. Por eso Serrano le ha pedido que se calle. Por eso González… se ha callado.

Sin embargo, tras la declaración de Guerra del domingo (y voy con todo el doble sentido), Serrano creyó que tendría que volver a empezar con Podemos. Por suerte, a Guerra ya nadie le hace demasiado caso. Se ha convertido en un auténtico jarrón chino que, son muy bonitos, pero nadie sabe dónde ponerlos.

Pese a lo que se ha hartado de repetir Rajoy, Cospedal, Díaz, Aguirre, la vice y… todo el PP, en una democracia parlamentaria no pierde quien queda segundo en número de votos. Pierde el que no suma apoyos bastantes, avales suficientes o confianza en sus actos pasados,  para poder ser investido, siempre que no gane por mayoría absoluta. Nunca hay pactos de perdedores. Hay perdedores porque nadie confía en ellos. El PP. Rajoy.

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