¿Cómo explicar el “fenomeno” Trump?

Esta próxima madrugada, probablemente, sabremos si el/la próximo/a Presidente/a de los Estados Unidos será Trump o Clinton. Es probable que la ganadora sea Hillary, aunque con un escaso margen, dependiendo en parte de la participación de las minorías (especialmente los latinos, habitualmente abstencionistas).

Pero sea cual sea el resultado, la ciudadanía USA quedará dividida en dos bloques absolutamente enfrentados, que desborda las lógicas diferencias entre Republicanos y Demócratas. En anteriores procesos electorales, elegido el nuevo Presidente, con mayor o menor entusiasmo, los  electores republicanos y demócratas se aglutinaban en torno al elegido. Dejaban sus lógicas diferencias para los debates, votaciones y vetos, en la Cámara de Representantes y en el  Senado (dicho sea de paso: mañana, además de elecciones presidenciales, se renuevan parte de las cámaras legislativas). Ahora no. Trump ya hace semanas que ha anunciado que no aceptará los resultados si gana Clinton.

La guerra abierta desborda a los dos partidos. Trump, un perfecto desconocido en la política, desbancó a múltiples candidatos en las primarias republicanas. Incluso los prebostes del partido republicano han permanecido al margen de la campaña de su “teórico” cabeza de cartel. El multimillonario Trump se presenta a la ciudadanía USA, especialmente a las etnias “blancas” en situación socio-económica difícil, como su salvador frente a las “élites” políticas instaladas en el  poder (los Kennedy, los Clinton, los Obama…) que conducen a los EE.UU. a la irrelevancia mundial y a sus ciudadanos marginados en favor de las minorías crecientes. Y le ha funcionado. No eran relevantes las absurdas e imposibles propuestas que hacía un día tras otro. La campaña se centró “contra” la adversaria. Trump aglutinó, y sigue aglutinando,  a los millones de norteamericanos “antisistema”.

Clinton representaba a la gente instalada en el Sistema, y que fundamenta su voto en las minorías (¡incluidas las ilegales!) causa de todos los males. Trabajo escaso y de baja calidad, abuso de los servicios públicos, portadores de la violencia y la droga. Sin duda el modelo de campaña la cogió a contrapié, tuvo que luchar en campo ajeno defendiéndose de los inmisericordes ataques, incluido el FBI. Pero hay más, su nivel de popularidad no supera el 40%, y su figura no provoca excesiva credibilidad incluso entre sus votantes. La familia Obama tuvo que entrar de pleno en la campaña.

Asistimos a una nueva realidad sociopolítica en USA. De algún modo se está repitiendo el modelo de los populistas europeos, antisistema y antieuropeos, ubicados básicamente (pero no sólo) en la extrema derecha. Francia, Holanda, Austria, Polonia….).

El “maldito crack”  financiero causada por las grandes corporaciones ha tenido como consecuencia una devaluación de los modos y maneras de gestionar las instituciones democráticas, así como un estropicio en todos los imputs que garantizaban unos niveles básicos de bienestar.

La crisis está servida, también en USA.

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