Cómo tener una relación y sobrevivir al whatsapp

Está demostrado. El móvil es uno de los inventos que más dependencia genera al ser humano. Se estima que una persona normal mira el móvil una media de 34 veces al día, cifra que se multiplica exponencialmente en algunos colectivos o tramos de edad como el universitario.

El miedo a salir sin el móvil o a quedarse sin batería afecta a un 53% de los usuarios de un teléfono móvil, que tienden a sentir ansiedad ante estas situaciones. Es lo que se ha dado en llamar nomofobia, que contrariamente a lo que su nombre indica, no es el miedo a gnomos o seres pequeñitos, sino a quedarse sin móvil, saldo o cobertura. La moderna palabra viene del inglés (no-mobile-phone phobia) y haciendo los cálculos grosso modo debe afectar, en mayor o menor medida, a unos 20 millones de personas en España según los cálculos del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad.

Ahí es nada. Pero cuando parecía que no podíamos depender más del móvil llega un invento llamado whatsapp y arrasa con todo. Al diablo los sms, los chats, las llamadas y si me apuran hasta los grupos de Facebook. Hoy el Whatsapp lo es todo. Si estás fuera del grupo que han montado tus amigos es que estás fuera. Podrás verlos de vez en cuando y todo eso, pero ya no entenderás los chistes, ni las bromas y serás siempre el último en enterarte de todo. Irás siempre a tres emoticonos de distancia.

Lo malo es que tener whatsapp también tiene sus pegas. Estás a la última en chismorreos, tienes la oportunidad de recibir el mismo video por tres grupos diferentes y un montón de ventajas más, pero también tienes que lidiar con el maldito “espía”. Y no me refiero al doble check. El doble check, aunque pudiese dar lugar a situaciones tan cómicas como las de este chiste, es un mito. Es falso aquello de que un icono verde enviado, dos recibido. En realidad el segundo únicamente significa que el mensaje ha sido entregado en el dispositivo del receptor, pero no necesariamente leído.

Pero el “espía” sí que dice la verdad. Es decir, aquello de “última vez hoy a las 4.55h” –fatal cuando quieres asegurar a tu pareja que la noche anterior no saliste- o “escribiendo” o “en línea” es rigurosamente cierto. Y ha dado pie a más de una historia de celos, peleas y rupturas. Por ello, una aplicación ofrece ahora la posibilidad de ocultar el mensaje de “última vez hoy” con el único fin –intuyo- de que las relaciones de pareja sobrevivan al masivo uso del whatsapp. Es de pago, sí, pero está claro que hay gente que lo ha sabido ver. Ahí hay mercado.

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