Con miedo

Esta semana, ración doble de miedo. Al miedo de aquellos que nos intentan acobardar con la llegada de nuevos gobernantes, en la cuna de la cultura occidental, nos encontramos maldiciendo desde el desván un atentado en pleno centro de París y contra un semanario humorístico, ejecutado por tres personas… bueno de tres primates (ni nos atrevemos, ni tan siquiera, a calificarlos como Homo Ergaster).

Y empieza el juego de las interpretaciones, muchas de ellas disparatadas (quizá también esta), sin reflexión. Muchos queremos decir algo, ante un hecho que nos parece fuera de toda lógica y buscamos miles de argumentos para encontrar una explicación a algo que no entendemos, pues es imposible comprender como se puede entrar en la redacción de un tebeo, disparar contra dibujantes, y salir berreando “Alá es Grande”…si esto es así, chavales estáis más que condenados y, ante vuestra llegada al más allá, pondrá un pitón en el Paraíso para no dejaros entrar…

Los cientos de contertulios se enconan en discusiones sobre por qué ha sucedido esto. Personas nacidas en suelo francés actuando como sarracenos del siglo XII (peor aún, pues en esa época los motivos de enfrentamiento eran diferentes), asesinando a conciudadanos. Algunos contertulios van más allá (@javierdelucas, grande, inteligente y humilde) y entran en lo que a otros no gustan: que si no culpables, algunos gobernantes de occidente son responsables de estas situaciones. La religión queda en un segundo lugar, pues son los equilibrios geopolíticos los que han apoyado a ideólogos descerebrados a gozar de unos medios, de unos apoyos y de una falta de freno en sus disparates que han permitido esta situación. Muchimillonarios de la Península Arábiga se reúnen con empresa petroleras mientras en sus palacios horteras, en habitaciones contiguas, se celebran a reuniones confabulatorias, en pos de un mundo ignorante basado en una interpretación errónea de lo que realmente es la religión islámica. Y Occidente no sólo lo ha permitido, sino que ha financiado guerras, apoyando a aquellos que podían luchar contra la URSS, contra Sadam, contra el tirano sirio…sin medir a quienes estaban dando apoyo. O sosteniendo gobiernos dictatoriales porque cedían a sus pretensiones (Mubarak, Mohamed…). En resumen, impulsando ignorancia, pobreza, desesperanza de vida, desigualdad, tiranía, en países lejanos.

Además, en nuestros países, llamamos a personas, cuando a nuestra economía desea, para que trabajen en puestos que no deseamos, para cuando esta no los quiere más (aunque los volveremos a llamar, cuando seamos tan viejos que no podamos labrar nuestros campos, trabajar en nuestras fábricas o cuidar de nosotros, en nuestra senectud) expulsarlos, indocumentarlos y tratarlos como galgos: cuando corres te cuido, cuando no, te cuelgo. Admitimos a sus hijos en nuestras escuelas, pero sólo en algunas y les confinamos en aulas con los menos preparados, sin valorar sus oportunidades menguadas. Les sustraemos sus tarjetas sanitarias (vulnerando nuestras leyes), sus autorizaciones de residencia y les acusamos de disfrutar de ayudas a las que tienen derecho por haberlas cotizado, a la vez que “patriotas” impulsan bancos de alimentos sólo para pobres autóctonos. Les acusamos de ser Otros, de ser diferentes y, sobre todos, más pobres. Por eso en Francia, hay terceras generaciones de migrantes…lo cual es una entelequia, porque sólo son franceses pobres y discriminados….y eso no justifica el asesinato, sino la semilla del mal.

Pero hay que ser coherentes. Dos, tres tarados no pueden ser justificados pero, ¿qué significan tres indeseados entre millones de franceses musulmanes? No es fácil hacer autocrítica en estas circunstancias, sin ser tachados de blandos, progres, demagogos o iluminados…pero si no leemos más allá, sino señalamos a los Le Pen, Españas 2000, Frentes nacionales, Amaneceres dorados como peligrosos carniceros, estaremos siendo torpes, dejándonos caer en mentiras de verdugos e instigadores.

Nos dan miedo. Pero ahora menos. Matar es sencillo, pero no vamos a vivir con miedo a quien no me ha hecho nada. Sabemos que, en la sociedad de hoy, se dan situaciones impensables hace 25 años, como estos atentados. Pero no nos negamos a ser personas, a corregir aquellos errores que creemos hemos cometido o que han cometido otros (franceses, alemanes, suizos…) y a no dejar de apreciar la suerte de vivir en la sociedad más segura (demasiado a veces), más plural, con mayor pluralidad de culturas que jamás conoció la historia. Ufff, tras decir en voz alta esto, nos sentimos menos miedos, ¿no?

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