Crecer o decrecer, un debate limitado

Resulta evidente que el boom turístico lleva al límite la sostenibilidad de nuestros recursos. Y así lo reconocen no sólo diversos portavoces de los partidos que forman parte de la vigente mayoría en nuestro Parlament y del Govern presidido por F. Armengol, sino también  diversos y significativos empresarios turísticos tal como lo expresaron el pasado domingo en D.M. Margalida Ramis, Directora General de Grupotel, y Inma de Benito, Presidenta de la Federación de los Hoteleros de Mallorca.

Nuestra realidad insular conlleva un territorio limitado, frágil, y con unos recursos  limitados. En Mallorca, en 2.010 el número de turistas fue casi 6 millones, en 2012 nueve millones, en 2016  diez millones novecientos mil, básicamente concentrados en temporada alta. Es cierto que la temporada alta se ha “alargado” y que ha aumentado el número de visitantes en temporada media-baja. Pero también sigue siendo cierta la saturación de turistas durante los meses de julio-agosto. Durante  dos meses la presión humana sobre nuestro territorio se concreta en más de dos millones doblando nuestra población habitual.

Y aquí se inicia un debate excesivamente limitado: ¿Crecer o decrecer? La realidad es  más compleja. Sin duda la saturación es una realidad tangible durante los meses intensivos de temporada alta, cuyos síntomas ya comienzan a percibirse a inicios del recién inaugurado mes de junio. La desestacionalización de la actividad turística no sólo consiste (aunque también) en prolongar la temporada y en mejorar el índice de visitantes durante los meses de temporada baja. También debería incluir medidas que implicaran una gestión eficaz de los flujos en plena temporada alta. ¿Cómo puede realizarse tal gestión? No promocionando la temporada alta, de hecho la ATB ha dejado de hacerlo; poniendo coto al denominado “alquiler turístico” mediante una regulación clara especialmente en nucleos intensivos y bloques multifamiliares; poniendo orden y concierto a un “uso turístico” abusivo del suelo rústico; poniendo controles eficaces a la  “invasión” de coches de alquiler en situación (como mínimo) de alegalidad; presionar a AENA para que limite su tráfico aéreo en base a reducir su capacidad máxima de acogida…

Dicho lo cual, tales acciones de “limitación” de turistas en plena temporada, debería compensarse no con un mero “trasvase” de turistas en temporada baja. En temporada media/baja  el visitante (más visitante que turista) nos elige por el valor añadido de productos “especializados” (gastronómicos, culturales, deportivos, y un largo etcétera).  De hecho tal demanda ya existe, lo que explica el aumento exponencial en los meses de temporada baja. Pero no nos engañemos  tales flujos de visitantes, aún propiciando una actividad empresarial con su consiguiente empleo, no “suplirá” la actividad turística vacacional. Lo que debería presuponer la búsqueda  de actividades “productivas” no relacionadas directamente con el turismo, y por tanto con un carácter más estable y de mayor valor añadido. No es fácil, pero si posible.

En definitiva cabe preguntarse : crecer /decrecer cómo, cuándo, donde…

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