Cuando no queda ideología

Los rivales de los partidos políticos tienen poco peligro: están al otro lado de la barrera y rara vez alteran los circuitos internos. Si algo queda de ideología en la política, es evidente que es la que distancia a los rivales están a ambos lados de la valla. Por ello, no comparten votantes, salvo algún despistado. Los enemigos son los vecinos, los amigos, porque esos van a por los mismos electores, por el mismo segmento de mercado. Esto es lo que el PSOE nunca debería olvidar en relación a Podemos, y lo que el Partido Popular tampoco tiene que ignorar sobre Ciudadanos.

Que en España hay vocación de cuatripartidismo es un invento que no se sostiene. Somos y seguiremos siendo un país bipartidista, como no podría ser de otra manera en una sociedad simple que no admite los matices. En España estamos transitoriamente viviendo una situación de cuatro partidos importantes, pendientes de saber cuáles de ellos termina por sucumbir. Ese es el capítulo que estamos escribiendo estos días.

Ciudadanos no ha sido rival en la derecha; ni tuvo el arranque ni, sobre todo, parece mantener el fuelle suficiente para hacer sombra a los conservadores. Ideológicamente, ni los unos ni los otros saben dónde están, de forma que al final es todo un tema de marcas y perfiles, como pasa con el fútbol. Pero la marca de siempre, incluso manchada de corrupción, aún parece tener más recorrido.  Podemos, en cambio, ha llegado más lejos en su batalla por la izquierda, casi rozando los listones de los socialistas. Esta guerra parece que no se va a resolver en breve porque los socialistas no terminan de tener un plan unitario contra el enemigo: unos quieren hacerse más de Podemos que Podemos, otros prefieren mantenerse alejados, otros no saben o no contestan.

No es fácil vivir en un mundo político en el que las ideologías han desaparecido y pretender tener una respuesta a los desafíos de los partidos amigos. ¿Cómo iban a tener respuesta si no tienen ideología? ¿Cómo van a saber qué hacer si todo es pura estrategia y personalismo?

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