De las pensiones, los sindicatos y otras hierbas (II)

Vuelven a la carga, principalmente el BBVA, el Banco de Santander y La Caixa, entre otros, vendiendo a diestro y siniestro las ventajas de los planes de los pensiones privados, haciendo hincapié, al mismo tiempo, en lo mal que están las cuentas de las Seguridad Social que según los apologistas de los planes privados de pensiones hacen aguas por todas partes, que presentan innumerables agujeros y destacan las crecientes dificultades de la Seguridad Social para cuadrar sus cuentas lo que hace que las entidades financieras intensifiquen sus ofertas de planes privados de pensiones
Ahora que la hucha de las pensiones está bajo mínimos, que los cabilderos de las pensiones privadas llevan toda una vida augurando la inminente crisis del modelo público de pensiones, resulta que lo que de verdad amenaza con estallar son los sistemas privados, y no solo en España sino en todo el mundo.

Tres ejemplos servirán para conocer cómo está el mercado del plan de pensiones privado en el mundo.

Según The Wall Street Journal, Calpers, el mayor fondo estadounidense, el de los funcionarios de California, tiene hoy un gran agujero y sólo cuenta con activos para abordar el 68% de los compromisos adquiridos y la situación no tiene visos de mejorar ya que ahora gasta en las pensiones el 20% de lo que ingresa, pero el envejecimiento de sus clientes le obligará a duplicar los pagos en apenas cinco años.

El holandés ABP, primer fondo europeo está en una situación parecida, su agujero es del 10% y va empeorando con rapidez, puesto que hoy sólo el 40% de sus clientes aportan ingresos y el resto cobra pensión. Hace una década que sus pensiones están congeladas y el debate es ya reducirlas.

Cruzando el charco, en Chile, el gran símbolo del modelo privado, impuesto por Augusto Pinochet, la situación es tan mala que el pasado verano hubo manifestaciones masivas exigiendo cambios. La pensión media apenas supone el 34% del último salario percibido.

Lo que no cuentan los apologistas de los planes privados de pensiones es que los planes privados están expuestos a los vaivenes de los mercados, por lo que los ahorros de toda una vida pueden esfumarse por una mala inversión, que la rentabilidad de los fondos de pensiones ha caído en picado y que los bajos tipos de interés y las elevadas comisiones que cobran los gestores bancarios de los planes hunden la rentabilidad de los fondos privados y ponen en entredicho los sistemas de capitalización.

Pero volvamos a las pensiones públicas. Hay que conocer que se paga con la masa de dinero que ingresa el Estado por la caja de los cotizantes.

La caja de los cotizantes es usada por el actual gobierno central que encabeza Mariano Rajoy para:

a) invertirlo en deuda pública española con tipos de interés cada vez más bajos, el Gobierno ha sacado de esta hucha 55.901 millones en cuatro años y medio, cifra superior a las dotaciones históricas acumuladas (52.113 millones) que se realizaron con los excedentes de los ingresos por cotizaciones entre 2000 y 2010.

b) atender pagos pendientes del Insalud y otras políticas públicas con las que el Partido Popular concurrió a las elecciones y que ocasionaron un grave desfase de tesorería. Es decir, las cotizaciones de unos 12 millones de afiliados sirvieron para financiar la sanidad universal de 40 millones de españoles cuando deberían haberse pagado con la caja de los impuestos.

c) abonar un complemento de mínimos a las pensiones más bajas a cargo de la Seguridad Social supuso un gasto de 72.371 millones entre 1990 a 2012 que debería haberse financiado íntegramente con impuestos.

d) pagar las pensiones no contributivas de viudedad, orfandad y de favor familiar que se deberían abonar también con la caja impositiva, (24.000 millones).

e) abonar la nómina de los funcionarios del Estado adscritos al sistema público que también la cobran de la caja de los cotizantes, (2.100 millones).

Con todos estos gastos, agujeros y usos fraudulentos, no es de extrañar que la Seguridad Social haga aguas por todas partes y que se hayan disparado las alarmas sobre el futuro del sistema público, sobre todo desde la reducción del Fondo de Reserva en un 90%.

Como consecuencia de las políticas de austeridad aplicadas por el partido Popular, existe otro peligro estructural para el sistema público y a corto plazo y es el recorte de ingresos provocada por la ralentización de la recaudación por las cotizaciones (el cobro de las cuotas de empresas y trabajadores), detrás de lo que están la devaluación salarial, que ha reducido las bases reguladoras de cotización; el aumento del empleo temporal y de la afiliación a tiempo parcial, indefinida y eventual; la caída del trabajo industrial en favor de los servicios de menos valor añadido y sueldo; el incremento de autónomos con bajas cuotas; las subvenciones a la contratación; y la inflación negativa.

La gestión del Fondo de Reserva de las Pensiones y de la Seguridad Social realizada por el gobierno del PP de Rajoy Brey, con Fátima Bañez como ejecutora, es de verdadero escándalo, es una vergüenza a nivel internacional.

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