Del imperio de la ironía al consulado del librepensamiento

Me levanto, me hago un café y leo en el facebook una noticia que algún exaltado ha colgado: «L’ASM denuncia el dèficit en sanitat que pateixen les Illes davant de l’hospital Son Espases». En la foto que ilustra esa noticia, llámese así, aparecen unas personas con una pancarta en catalán que afirma que «Ser una colònia de Espanya perjudica la nostra salut». El amlodipino para la hipertensión ya está preparado, mi buen cardiólogo todavía no me ha vetado leer noticias a la hora del desayuno, es porque no me conoce suficientemente. Pronto llegarán los betabloqueantes para que no me tiemble ni el pulso, como a Pinochet o a Franco. Está claro que eran inhumanos, porque para que no te dé el tembleque hay que ir un poco pasado de algo o llevarlo de serie. Un diario serio como llibertat.cat transmite información, que no opinión, y se centra en hechos relevantes en la sección de «Alliberament nacional» que viene a ser lo mismo que «sucesos» en la prensa local palmesana (de Mallorca In die Balearen Inseln), sección magistralmente llevaba por Javier Jiménez y que hace que el Última Hora tenga unas páginas merecedoras de ser leídas, quizás las únicas. Tampoco son recomendables para cardiópatas y gentes aprehensivas. Supongo que en sucesos hubiera merecido un tratamiento más acorde con la calaña de la noticia que ya, a estas alturas, es que Mallorca es una colonia. ¿Fenicia, Romana?

Antes de la reforma psiquiátrica esto no pasaba y claro, encerrábamos para heredar o quitarnos de encima a los personajes incómodos. Las casas bien conocen el proceso. ¡Menos mal, venturosa reforma, no acabaré encerrado sino sólo alienado! Yo creía que las colonias esas se habían perdido en 1898 y que Unamuno & Co casi entraron en crisis, pero luego me enteré que todo eso era cosa de un galeno metido a humanista como Laín Entralgo. Las cosas del falangismo pretendidamente ilustrado… y eso que Laín no era un cualquiera, sino una persona informada y cultivada de misa diaria y confesión habitual con la que simplemente no coincido ideológicamente pero a quien no me hubiera importado lo más mínimo escuchar. No puedo decir lo mismo de la caterva de intelectuales próximos a la liberación nacional, que se me antoja casis sinónima de «cruzada nacional» a lo Pla y Deniel –ellos escribirán Pla i Deniel, pues, como dijera Unamuno, «lo quiera o no, el señor obispo es catalán» y en aquella época no había antihistamínicos, vamos que ni el Dr. Cañizo padre, de Salamanca, hubiera disimulado la atiplada nasalidad del prelado al vociferar con el agustinismo político. En esto debía ir de la mano de Torras i Bages, otro talibán del tomismo. Luego vino el padre Barbado Viejo, O.P. y con Tovar hicieron Doctor honoris causa al caudillo, que no se conformaba con eso de parecerse al incivilizado Viriato. Seguro que los romanos tardaron en hacer lo suyo con Viriato porque era un guarrete que no conocía las termas. La libertad… qué peligrosa es, da lugar a chinches y piojos. No me extraña que Quinto Servilio Cepión ni se acercara y mandara a tres para acabar con él. Roma no sólo no pagaba traidores, es que ni los quería oler.

Lo de las colonias no era para tanto. Seguro que no produjo ni una subidita de tensión ni en Machado, Unamuno o Baroja, los dos últimos con lo suyo ya tenían suficiente. Pero, a diferencia de Mossen Alcover, no murieron de un ataque de mala leche. Claro que no disponían de bañeras como la de Santa Cirga para seguir curas católicas como las del abate Kneipp –mi amigo el Dr. March, dixit. Cuba y Filipinas caían muy lejos. Después, Guinea Ecuatorial, Dios sabe dónde está y el Sáhara… hace calor. Eso del «alliberament nacional» suena al parte de guerra en la época de la postverdad o de la modernidad líquida o diarreica. De momento han retirado el fabuloso Tanagel de laboratorios Durban, la realidad ya es pródiga en opiáceos alternativos que ralenticen el tránsito y los espasmos del pensar. Con lo bien que iba, como el Katovit de antes, pero ahora, ¿quién lo necesita habiendo estimulantes como La Razón o Alliberament.cat?  Esta noticia suena a algo así como un NO-DO posmoderno. Ya aventuré que a nuestro sistema educativo le urge establecer convenios con Corea del Norte y Cuba. China no hace falta, ya están aquí, como Tarradellas.  Es una lástima no poder enviar a todos estos liberadores de la patria a Cuba o a Guinea Ecuatorial, incluso a Filipinas, sólo de viaje de estudios, nada más. Ya saben que soy hombre de paz y no vengativo, aspiro a ser machadianamente «bueno». En cualquiera de estos paradisíacos lugares hubieran recibido no ya un trato, sino un tratamiento digno. Es lo que tiene ser un país democrático, respetuoso con los derechos humanos y con una constitución. Grandes médicos como Fidel u Obiang se encargaron de las colonias y su salud espiritual, en España también tuvimos un matasanos de esos, se llamaba Franco y mira tú, casi acaba con la rabia matando al perro. Lo que hay que ver…

En Cuba hay unos hospitales y una sanidad maravillosas, dejaron de ser colonia y ¡zas! medicina para todos, con dietoterapia incluida y régimen estricto de protección de las cuerdas vocales, vamos, que se ocupan del ser humano como un todo, más alternativos que la homeopática Alemania, estos hacen medicina holística sin Belladona a la enésima potencia, o sea, la que no mata. Por desinfectar, hasta el cerebro, y sin clorhexedina, povidona yodada o solución de peróxido de hidrógeno: la palabra del amado líder cauteriza el alma. En Guinea Ecuatorial hay un señor que ha acabado con la tisis, pues es que ni se puede toser. El oxígeno no es un gasto del sistema sanitario, no lo precisan. América latina se desangra y aún así hay septicemia. Y en Filipinas ya casi se ha erradicado la drogadicción, por lo visto un tratamiento experimental ha resultado tremendamente exitoso y elimina el problema como quien mata ratas, ni estricnina hace falta. Ahórrense la clasificación jesuítica de la Ignatia Amara y su cultivo, ya no se precisa. Tampoco DSM ni cosas por el estilo, ojo clínico puro y duro, sobre todo, duro, como las balas de Rodrigo Duterte. Por cierto, si alguien se encuentra con un mínimo de salud y decide hacer peregrinajes en patera que sepa que el médico cubano no es dado a prescribir caminatas liberadoras ni excursiones a Lourdes, puede intentarlo, pero está desaconsejado. No hay evidencia científica de que funcione y, además, dichos periplos no están subvencionados por la seguridad social cubana. Es obvio que Lourdes o Miami son prescindibles por ineficaces; como que en el paraíso se vive tan bien, las autoridades sanitarias no entienden eso de los paseos a casa Trump. Debe ser como las curas de tuberculosis en sanatorios, en la era de los antibióticos, están demodés. Lástima, ya nadie escribirá la Montaña mágica y nos privaremos de un cónsul de la ilustración como el bueno de Settembrini. Si aún así tuvieran la inteligencia de Leo Naphta…

3 comentaris a “Del imperio de la ironía al consulado del librepensamiento

    1. ¡Tiene usted razón, señor Jaume!

      Thomas Mann, grandísimo mesetario. En su pueblo le llamaban Tomasito el Humano pero luego se fue al norte y la cosa se fue de madre.

      S’ha faci mirar, senyor Jaume.

  1. I el seu nom Andrés, que no Andreu. Li agrada que pronunciïn el seu llinatge amb la jota castellana potser?

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