¿Derechos?

Cuando uno asume algo, lo asume para lo bueno y para lo malo. Nuestro país ingresó en 1986 en la aquel entonces Comunidad Económica Europea, que hoy, veintisiete años después de nuestra incorporación, se ha trasformado en la mayor organización internacional del mundo, cediéndole sus estados miembros parte de su soberanía e independencia. Gracias a ello, España ha pasado de ser un estado aislado y anticuado, a ser un estado moderno, a la altura de las demás potencias europeas.

Hace unos días llegaba desde Bruselas un duro golpe hacia uno de los colectivos más sagrados que tenemos en nuestro país: las víctimas del terrorismo. El fallo contra la llamada “Doctrina Parot” supone la excarcelación de decenas de terroristas, pero sobretodo, supone un azote injusto para todos aquellos que durante años han luchado por la Paz y la Libertad en el País Vasco y en el resto de España.

Cuesta entender que un tribunal que se autodefine como defensor de los Derechos Humanos priorice los derechos de un asesino ante los de sus víctimas, y permita que alguien que ha sido condenado a varios miles de años de prisión redimir sus penas por “buen comportamiento” y por cuatro cursos de macramé realizados durante su estancia en prisión.

Es más que comprensible el tremendo enfado manifestado por todas las víctimas, que deben saber que no están solas, sino acompañadas por toda la gente de bien de este país. Personalmente, me repugna ver las imágenes de la salida de estos asesinos de las cárceles vitoreados por aquellos que les dan apoyo y les reciben como héroes.

En un tema tan claro como el terrorismo, no hay medias-tintas, sólo existen dos opciones: o se está con las víctimas o se está con los verdugos, y quien aprieta el gatillo es tan miserable como el que los justifica y apoya.

Por Miguel Ángel Blanco, por Gregorio Ordoñez, por todos aquellos que perdieron la vida, simplemente, por pensar diferente; por todas aquellas familias truncadas; por todos los compañeros perdidos; el Partido Popular ha estado y estará siempre con nuestras víctimas, a las que les debemos gran parte de todo lo conseguido en este País, y con las que siempre estaremos en deuda.

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