Desde mi ventana en Calanova

Eran las 7 de la tarde del 16 de Noviembre de 1994. Desde la ventana de mi despacho en la Escuela Nacional de Vela Calanova apenas podía distinguir más de tres pantalanes nacidos en la deficiente iluminación de la explanada del puerto; la noche había caído sobre el entorno. Reconozco que me pudo aquella visión del silencio y la oscuridad. Cuando llegué a casa esa noche me costó conciliar el sueño. Seis años después reconocí que con mi estadía en Calanova se escribió una muy bella página en mi vida profesional como funcionario de carrera, y a la sazón Director de la Escuela.

15 días antes me había incorporado a la vida funcionarial de nuestra Comunidad procedente de la emisora de la Cadena COPE en Mallorca, en donde asumí las funciones de Director. Solicitada la reincorporación a la función pública de la excedencia que se me había concedido en 1989, me dejaba a los pies de una situación expectante de destino, y como de mi categoría y rango profesional no habían muchas vacantes, me toco dirigir la Escuela hasta que el Concurso funcionarial se presentara y por méritos se me asignara la plaza que después obtuve en la Consellería de Salud y Consumo.

La Escuela Nacional de Vela Calanova me dio que pensar e incluso hasta en algún momento me planteé el solicitar el cambio de aquel destino profesional… En Noviembre ya nos habíamos gastado todo el exiguo presupuesto del año siguiente, solo quedaba dinero en el capítulo de gasto ordinario y para el funcionamiento para pagar las facturas atrasadas de algunos años. El juzgado de lo social tenía 15 demandas que se tenía que atender. Las embarcaciones de la Escuela en estado lamentable. Las instalaciones del puerto con unos pantalanes y rampas con coqueras que eran un peligro ante cualquier embate de nuestro mar. Las instalaciones de los marineros y la del “mestre d’aixa” deficientemente dotadas. Y las de la Escuela en sí misma con su residencia para alumnos dejaba mucho que desear.

Al final decidí que valía la pena arremangarse, dedicar horas y más horas a un proyecto que había que redactar hasta conseguir que todo aquello y mucho más fuera llevado a mejor puerto.

Todo se resolvió en el transcurrir de seis años, e incluso se construyó una Residencia para deportistas que fue bautizada con el nombre de Reina Sofía, distinguiéndonos Su Majestad con la colocación de la primera piedra. Por cierto que ese día, a la llegada de la comitiva real, un xeremier del grupo folklórico que había estado ambientando los momentos previos al acto, por su propio decidir se arrancó con unas notas del himno de la República. Para apuntar!!

A mi marcha lo no realizado se había dejado preparado para convertirse en realidad.

La Escuela Nacional de Vela, participó en la Universiada de 1999, realizó todas aquellas regatas que tenían pocas posibilidades de llevarse a cabo y cumplió con su cometido.

Pues bien a todo esto, hace un par de días que nos hemos desayunado con la noticia de que la Fiscalía Anticorrupción estaba examinando la adjudicación del Puerto de Calanova. Nunca quise entender que estábamos hablando de un puerto por muy deportivo que éste fuera, hasta el punto que a mi marcha dejé un dossier que denominé “Calanova 2000” en el que se suprimían los atraques de 8 pantalanes para dedicarlos a la propia Escuela en donde pudiéramos albergar otros deportes náuticos además de la vela, como podrían ser, piragüismo, motonáutica, etc. Dejé la impronta de que todo aquel trabajo realizado codo con codo por los marineros y monitores en las abrasadoras mañanas de los veranos, o las frías e incómodas noches de los inviernos tenía que ser para que Mallorca pudiera convertirse en la referencia náutica internacional en materia de formación y estudio.

Por encima de los avatares judiciales en la que está envuelta, que ya es grave, lo que más duele es que una instalación como esa Escuela se haya privatizado, y así lo manifesté cuando se empezó a hablar del proyecto. Habíamos conseguido lo más difícil y lo que quedaba era cuestión de mucho menos tiempo. No había ninguna necesidad de privatizar la instalación. Una vergüenza en toda regla, y si alguno de los afortunados depredadores quieren más información, la puedo dar con pelos y señales. Muchos años de esfuerzo de todo el personal de la instalación para acabar en manos de unos inversores para los que el “Calanova 2000” nunca se iniciaría porque eso solo era visto como un simple negocio. Lo dicho, una vergüenza, a pesar de que según el Sr. Delgado, por entonces Conseller de Turisme y Esports diga que la licitación haya sido impecable. Es que ya no tenía que haberse planteado, y no me serviría la afirmación de que se han tenido que realizar una serie de reformas e inversiones que sin el concurso privado no hubiera sido posible realizar, porque es falso de toda falsedad. Como ya me enfrenté a situaciones más graves, se hubiera podido hacer lo mismo, y doy fe de que se hubiera conseguido. Hubiera sido más limpio comprar uno o varios hoteles que participar en la privatización de una instalación pública como Calanova si es que de apalancarse en un negocio se trataba.

2 comentaris a “Desde mi ventana en Calanova

  1. VICTOR: JO VULL VIURE TAMBÉ ALS ENTORNS DE CALANOVA. QUAN GUANYN ELS “MEUS” TE CONFISCAREM EL TEU XALETARRO!

  2. Amic Victor: quan sigui gran vull viure, com tu, als entorns de Calanova. Quan guanyn els “meus” te confiscarem el teu xaletarro!

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