Después de FITUR

El sector turístico ha anunciado en FITUR otra temporada alta excelente, lo tienen todo vendido, y una subida de precios de más del 10%, con lo que la rentabilidad será máxima. Pero a su vez tenemos también nuestras propias debilidades y puntos débiles, que se concretan en asignaturas pendientes y sus consiguientes riesgos que deberíamos abordar, tanto la iniciativa pública y privada, con seriedad y con rigor.

Nuestra actividad turística básica, aunque prologuemos la temporada y estimulemos la demanda invernal, seguirá siendo fundamentalmente estacional (clima, naturaleza, playas…). Tal realidad, vista la demanda en plena temporada alta, conlleva nos guste o no el término del riesgo de saturación en los meses de ocupación intensiva. De hecho, durante el pasado mes de agosto la presión humana sobre nuestro territorio, limitado y frágil, provocó que nuestra población llegara hasta los 2 millones (el doble de la población residente estable). ¡Va de retro! No propongo un numerus clausus, pero es una realidad que nuestros turistas y visitantes comienzan a percibir, especialmente los repetidores, una masificación en puntos de especial interés, en determinadas infraestructuras, equipamientos y servicios. No tiene sentido, como algunos proponen, ampliar o crear nuevas infraestructuras y equipamientos en función del cupo máximo de turistas y visitantes cuyo uso intensivo se reduce a escasos meses y cuyo mantenimiento suele recaer sobre las arcas públicas. Pero hay más.

En torno al 50% de nuestro PIB corresponde al turismo, pero su actividad no recae, ni recaerá por mucha promoción que se haga, en los doce meses. Ello conlleva una estructura económica, una organización del empleo, unos criterios de rentabilidad y competitividad… muy “peculiares”. La rentabilidad empresarial no está repercutiendo en una mejora proporcional en la rentabilidad social. No puede ofrecer empleo estable, y sigue la tendencia de contratos temporales y precarios. El número de parados registrados (los no registrados también existen) en el pasado mes de diciembre fue de casi 67.000 personas de carne y hueso.

Por otra parte, no es excesivo el interés en buscar y encontrar nuevas iniciativas económicas y empresariales cuya actividad no sea estacional. Se trata de apostar por la creación de clústers, léase un grupo de empresas que tienen características propias y que aprovechan las sinergias de su complementariedad. Algunas iniciativas existen en náutica, salud,  audiovisual, alimentación y bebidas….

No, no me he olvidado de las viviendas de alquiler turístico. Su regulación es necesaria, pero no es fácil. Concluyo invitándoles, hoy lunes día 23, a las 19 horas a una Mesa Redonda en el Club Diario de Mallorca, organizada por la Fundació Gadeso, titulada precisamente “El lloguer turistic: què es propasa? Pros i contres. Opinions de la ciutadania”.

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