Dignidad

Un sofisma, según la Real Academia, es un argumento con que se quiere defender algo que es falso. Bien, pues, la muy no lejana experiencia social y política de este país nos da a entender que es precisamente en este garbanzal de las falsedades cultivadas como argumento en donde una nutrida y representativa porción de nuestra política apacienta su mente sin escrúpulo alguno y a sus anchas.

Y es tal el cinismo y  la cachaza con la que presumen al esgrimir, lo que ellos consideran agudeza, que un espectador imparcial, por poco sentido moral que tenga, siente verdadera vergüenza ajena. Porque esta situación generalizada de impunidad social con la mentira y hasta con el sofisma utilizado como arma política, no solo es un insulto a la inteligencia de la sufrida población de un país, sino también –y mucho más grave- un índice de su catadura moral al pretender justificar que en política todos los medios son legítimos con tal de ganar.

Estamos hartos de que un día sí y otro también se pretenda que comulguemos con ruedas de molino. Y lo que es peor, que crean que si estas pétreas hostias nos las repiten y repiten con más o menos agraciada verborrea y ceremonioso postureo, vamos a tragar como silenciosos corderitos camino del matadero.

Nadie se cree ya que la múltiple corrupción  investigada en el PP sea algo circunstancial, esporádico y ocasional. Es todo el manzano el podrido, que como árbol envenenado, afecta a todas las ramas y a todo el fruto. Se trata de una corrupción organizada como sistema de funcionamiento criminal para hacerse con el poder jugando con ventaja fraudulenta sobre todos los demás partidos. Y en esta organización participaban todos, unos activamente para trepar y beneficiarse a la vez mediante interesada sisa supuestamente oculta, otros mirando hacia otra parte, mientras aceptaban la ventaja electoral que les permitía mantenerse en el poder con la seguridad de que difícilmente se podría demostrar.

A estas alturas del proceso, cuando ya hay “investigados” que empiezan a confesar con la esperanza de reducir sustancialmente la pena que les espera, en caso de no hacerlo, parece mentira que dirigentes del PP todavía tengan la poca vergüenza de argumentar políticamente con referencia explícita a los siete millones de votos obtenidos fraudulentamente con esta ventaja criminal, pues, en esta carrera, ellos iban dopados y con motorcitos ocultos en sus bicicletas electorales ¿Cuántos de estos votos están envenenados?

Como también es un escándalo que la patronal de este país, ante el espectáculo ya bajo foco, de que un número relativamente reducido de empresas jugaba con ventaja, también fraudulenta, ante el resto que se presentaban a los concursos y licitaciones sobre obra o servicios públicos, no tenga otra preocupación que el futuro político de este país si no hay una gran coalición. Dicho así, con boquita de piñón y aprovechando que pasaba por ahí.

Si el futuro de esta nación se tiene que construir cerrando los ojos ante una corrupción tan grande y notoria estamos apañados, porque en otros países encontrarían sobrados motivos para investigar a fondo y disolver una organización tan mafiosa y dar paso a fuerzas políticas capaces de organizar unas reglas de juego más limpias y honradas.

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