Diputados no adscritos… y mudos

El debate parlamentario de la controvertida ley urdida para desenredar la lamentable maraña creada por Sindicatos, Govern y Oposición sobre los salarios de médicos y enfermeras, colateralmente puso en evidencia el obligado silencio al que están sometidos dos diputados del Parlament de les Illes. Algún otro parlamentario, buen conocedor del reglamento, parece propició que los citados diputados firmaran una enmienda ajena, que a la postre fue el subterfugio-artimaña legal para que Antoni Pastor y Margalida Font pudieran hablar en el Pleno.

Triquiñuela parlamentaria o no, lo cierto es que nos enteramos que los no adscritos -así son nominados los diputados mudos- no gozan del derecho a intervenir en los debates de las leyes y tienen muy condicionado el ejercicio de sus competencias representativas. A fuer de ser sincero debo admitir que con semejante noticia, en principio quedé estupefacto para después sentirme desencantado y en consecuencia cabreado con los responsables de ese despropósito antidemocrático: a mi entender las cabezas pensantes de los Partidos Políticos amos y señores de la voluntad de los grupos parlamentarios.

Con el punto de mira puesto en la raíz etimológica del término (del francés parlement derivado de parler, hablar) y en el espíritu y letra de la Constitución es difícil que se pueda siquiera balbucear una respuesta a la pregunta que nos hacemos muchos ciudadanos: ¿si un diputado no puede hablar en el Parlament, cual es su función en la sala de plenos? Pretextos los tendrán a espuertas, que si el Alcalde de Manacor debe su cargo al Partido Popular, que si el Psoe en su momento no quiso formar el grupo mixto, que si un posible transfuguismo, que si las ansias de protagonismo de Pastor, sin embargo todo ello junto no exculpa que dos representantes elegidos por el pueblo deban buscar brechas en el reglamento para poder hablar. Creo más bien que acostumbrados como están los mandamases de los partidos a que muchos de sus diputados únicamente deban saber apretar el botón de votación, piensen que dos lacayos-pulsadores más, tampoco se notaran mucho.

Por cierto, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid ¿recordarán el debate de la reforma del Estatut cuando se dio tan desmesurado protagonismo e importancia a los Consells y en especial a la creación del de Formentera? ¿Es posible que con la holgadísima absoluta que arrasa con todo se hayan olvidado de la formenterenca silenciada, Margalida Font y se haya arruinado también el mimo parlamentario con el que otrora se trataba al único representante de Formentera, madre –se pensaba- de todas las eventuales mayorías del futuro?

Pueden creerme si les digo que hoy tenía previsto escribir y de alguna manera discrepar del plan gubernamental para reducir el número de parlamentarios autonómicos y concejales. No renuncio a hacerlo en otra ocasión -mis convicciones siguen intactas- pero a decir verdad se me enfrían los argumentos con noticias como la comentada y tantas otras de rabiosa actualidad sobre posibles desmanes y privilegios de nuestros representantes.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *