El bosque animado

Ni se imagina el lector hasta qué punto me satisface que nuestro consistorio haya decidido finalmente poner fecha al inicio de unas obras que convertirán los terrenos del viejo canódromo, a día de hoy en estado más que lamentable de abandono, en el lugar que promete sugestivas jornadas para los ciudadanos de Palma y de todo aquel nuevo visitante de nuestra ciudad que desee pasar unas horas de relax y esparcimiento en un entorno que, por lo que se puede deducir de las recreaciones que acompañan el proyecto urbanístico, parecen aseguradas.

Desconozco los detalles que nos han llevado hasta este punto y la situación legal en que quedaron las instalaciones cuando el canódromo dejó de estar operativo, como para tener una opinión mínimamente elaborada sobre este tema, pero no sé muy bien por qué siempre temí que los terrenos acabarían albergando edificios de viviendas u oficinas de alto standing. Un lugar privilegiado como ese, enclavado tan cerca de la línea que separa el ensanche de la ciudad antigua, seguramente tuvo en su día bastantes pretendientes que se la rifaban, pero por fortuna no ha sido así. En cualquier caso, es el actual consistorio de Cort quien llevará a cabo el anhelo de muchos palmesanos, y es a él a quien debemos felicitar por el logro conseguido.

Palma, una ciudad de tamaño medio pero que concentra edificaciones por kilómetro cuadrado rallante con la saturación, precisa, como sus habitantes el respirar, un nuevo pulmón al que encomendarse para limpiar la atmósfera de un ambiente que empieza a estar cargadito por los gases de los vehículos a motor. Algo por el estilo se acometió en el pasado con la Falca Verda, y la ciudadanía lo agradeció como supo: convirtiéndola en un punto estratégico donde disfrutar de la sensación de libertad y desahogo, pero solamente un parque más resulta a todas luces insuficiente. Se necesita un lugar que concentre verdadera vegetación autóctona –como muchos esperamos que así sea-, aun así controlada, que pueda crecer sin los problemas que presenta la no aborigen, y ofrecer la sombra que buena falta hace en esos calurosos días que ya no sólo se concentran entre principios de primavera y finales de verano, sino que se incrementan año tras año a medida que el dióxido de carbono que generamos va destruyendo la capa de ozono, provocando lo que se ha dado en llamar efecto invernadero.

Un comentari a “El bosque animado

  1. Voldria recordar que es podrien fer espais per muntar a cavall com a Londres. i també que les galeres poguessin circular per aquest espai en lloc de substituir-les per cotxes elèctrics, un bosc a de tenir animals, ocells, moixos i perquè no ponis per poder passejar el nins.

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