El debate de las primarias, ¿quién ha perdido?

No podía ser peor la elección (se supone que por la todavía reinante Comisión Gestora) de la fecha y hora, las 12 del mediodía de un día laborable  para la celebración del único debate público entre los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE, pues se supone que el ciudadano/a  está currando  (¡en caso de tener curro!). En consecuencia, es muy probable que la inmensa mayoría de los interesados, ante todo los/las militantes con derecho a voto,  tendrán que acudir al youtube o lo más probable a los distintos medios de comunicación (televisivos, radiofónicos, escritos, digitales), cada uno de ellos marcado (no es una crítica, es una mera constatación) por su propia linera editorial.

Dicho lo cual, mi primer interrogante es ¿quién ha perdido? No me pregunto sobre quiénes han perdido o sobre quién ha ganado el debate, simplemente porque según mi particular percepción no lo ha ganado ninguno de los tres, y el real perdedor puede ser el PSOE. Aunque el “objetivo” del debate fuera el obtener el voto de  los militantes el día 21, no podemos obviar la influencia en el conjunto de ciudadanos/as. Mucho me temo que las intervenciones de los candidatos no hayan colaborado excesivamente en recuperar la confianza y credibilidad entre  simpatizantes, votantes (incluidos los  potenciales) o exvotantes.

Hay un aspecto que puede ser relevante: la altísima participación prevista de votantes el próximo domingo, que puede alcanzar casi el 80% de la militancia (se alcanzó el 70% en la obtención de avales). Pero, ¿cuál será la influencia real del debate en el voto del próximo domingo de los militantes socialistas? Probablemente mínima. Lo de ayer fue simplemente una expresión de una pelea de gallos más interesados en “cargarse” al adversario que exponer en positivo su programa en asuntos tales como el modelo territorial, las propuestas de índole socioeconómica o el proyecto de partido. Puede decirse, y es  cierto, que la más agresiva, con ataques personales, fue la candidata Susana, que por no tener no tiene programa (¡lo presenta hoy, después del debate!). El candidato Sánchez también mostró su escopeta cargada como medio de defensa, pero (¡según mi parecer!) se enrocó excesivamente en las causas/consecuencias del Comité Federal del 1 de Octubre, dejando poco explícitas sus propuestas en positivo. El candidato Patxi ejerció de sensato, sabiendo que con razón o sin ella su papel es de outsider.

El ganador/a lo será con escaso margen. Hoy por hoy, parece que Pedro Sánchez goza de mayores probabilidades de éxito, aunque no sea arrollador. Si así fuera, ¿tendría la voluntad y capacidad de integración en los órganos de poder de los “perdedores”? ¿Cuál sería la reacción de Susana  Díaz y de Patxi López? ¿Y si la vencedora fuera Susana?

Para concluir, como militante socialista y también como simple ciudadano, me ocupa y preocupa la falta de un proyecto autónomo, de talante socialdemócrata, que ofrezca respuestas claras y coherentes a los nuevos retos del S. XXI. Para mí, Susana y sus barones representan a una sociedad y a un partido anclado en el pasado. No pretendo devaluar a Patxi López, pero creo que está jugando inadecuadamente sus cartas, que de rebote pueden favorecer a Susana. En la vida, también en política, hay que mojarse, elegir. Mi voto será para Pedro Sánchez, aun considerando que si gana deberá formar un equipo de personas de reconocida valía, lealtad y honestidad (Margarita Robles, Josep Borrell…). No lo tendrá fácil.

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