El diputado 176

Los ciudadanos de Baleares tendrán un descuento del 75 por ciento en el precio de los billetes para viajar entre islas. Un 25% más que hasta ahora. Será gracias a un diputado canario. Al representante de Nueva Canarias en el Congreso, Pedro QuevedoOcho diputados baleares y ha tenido que ser un diputado de Gran Canaria el que haya conseguido esta nada despreciable cota en la movilidad de los ciudadanos de Baleares. Lo ha conseguido por ser el denominado diputado 176, el último voto necesario para dar luz vez a los presupuestos de Rajoy.

Ser el diputado 176 no es tener la suerte de estar en el lugar y momento adecuado, es tener la voluntad de querer serlo. Cualquiera de los ocho diputados de Baleares hubieran podido ponerle precio a su voto. No es necesario formar parte de un partido nacionalista para ello. O sí. Pero como demostraron los socialistas Pere Joan Pons o Sofía Hernanz, la disciplina de voto la sigue uno sólo si quiere. Los tres diputados del PP por las islas, Teresa Palmer, José Vicente Marí o Agueda Reynés partían de una posición más complicada, al formar parte del partido de Gobierno. Pero con la previsión de aprobar los presupuestos con 176 diputados, hasta ellos hubieran podido aprovechar para hacer valer su peso –sin su voto, no hay presupuestos– y luchar, aunque fuera en secreto, por un mejor trato para las islas. Quevedo ha sacado 300 millones para Canarias entre descuento al transporte, ayudas al sector agrícola, a la dependencia y a las renovables.

Lo mismo que con los diputados del PP ocurre con el solitario diputado balear de Ciudadanos, Fernando Navarro: sin su voto, Rajoy tampoco tiene presupuesto. Y, una vez más, la disciplina de voto la sigue uno sólo si quiere. Los partidos emergentes, que desde diciembre de 2015 rompieron el reparto bipartidista de la representación de Baleares, no han cambiado la tónica del nulo peso de los ocho diputados baleares en el Congreso, sin más éxito que la pataleta y el bofetón. Si no lo ha hecho Ciudadanos, tampoco lo ha hecho Podemos. El juez Juan Pedro Yllanes ha sido de los diputados baleares con más protagonismo de los últimos años pero por ser uno de los más destacados ‘errejonistas’. Su actividad en favor de las islas ha sido más bien nula. Ahí está que sólo haya hecho una pregunta. Aunque menos ha hecho por el archipiélago su compañera Mae de la Concha.

El diputado 176 hubieran podido ser también los socialistas Pons o Hernanz. ¿Por qué dar esa privilegiada posición a Quevedo? El canario también votó ‘no’ a la investidura a Rajoy. En la terminología del propio Pons, aquí también ha pesado más su ética de la convicción a su ética de la responsabilidadya saben, un socialista no puede votar nunca unos presupuestos al PP. Y por esa misma razón cabe preguntarse si eso de haber tenido un partido sin obediencias fuera de Baleares cambiaría las cosas. ¿Un Antoni Verger, que se presentó con las siglas de Podemos, hubiera podido ser el diputado 176? Quien fue candidato a serlo en 2011, Miquel Ensenyat, asegura que él sí votaría los presupuestos de Rajoy a cambio del 75% en los interislas. Sin embargo, por otro lado, su compañero y líder de Més, David Abril, dice que él nunca votaría unos presupuestos de Rajoy.

es este contexto el que le viene al pelo al presidente de El Pi, Jaume Font. Autodescartados sus rivales, el político regionalista, que se mira ya en el espejo de los partidos canarios, se presenta como el hombre idóneo para que Baleares tenga diputado 176. Su protagonismo logrado con tres diputados prescindibles para formar mayoría en el Parlament, son otro argumento. Haber salvado la ecotasa y el nombramiento del director general de IB3 a coste cero es una licencia que no daría en Madrid. Pero, de momento, no ha hecho falta un Font. Ha conseguido un 25% más de descuento en los interislas un diputado canario.

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