El don de la oportunidad

En los últimos años hemos sido víctimas en este país de una feroz crisis que no sé muy bien quien creó pero sí tengo claro quien nos saca de ella: el esfuerzo de los ciudadanos.

Unos ciudadanos víctimas de los desmanes del Presidente Zapatero, que negó la evidencia hasta la saciedad reconociendo la existencia de la crisis demasiado tarde; el ministro Montoro ha sido la cara del Gobierno de España en exigir esfuerzo a los ciudadanos y empresas, su voracidad impositiva (contraria radicalmente a los principios políticos que defiende) no ha tenido parangón en la historia, pagamos más impuestos que nunca y de los 365 días que tiene el año cada vez trabajamos más días para mantener el estado de bienestar; he dicho bienestar aunque las listas de espera para operarse sean larguísimas, el programa de gestión de la Justicia cae un día sí y otro también y podría seguir enumerando cosas hasta concluir que lo único que funciona es la Hacienda pública porque dispone de medios.

En esa línea esta semana hemos sufrido una evidente y desagradable falta de respeto por parte del señor Gobernador del Banco de España, que pedía un esfuerzo más a los ciudadanos explicando que se debe ampliar la edad de jubilación hasta los 67 años en la misma semana que hemos sabido que ha sido imputado un anterior Gobernador, Fernandez Ordoñez (MAFO), por la salida a bolsa de Bankia. ¿Qué necesidad tenía el señor Linde de salir a la palestra y decir a los ciudadanos que deberán trabajar más cuando un antecesor suyo, que disfruta de la presunción de inocencia, ha sido imputado por ejercer negligentemente el cargo que supuso la pérdida de ahorros de muchas familias? A veces tengo la sensación que no vivimos en el mismo país, los gobernantes y yo…

Ante comportamientos como el señor Linde no tenemos derecho a quejarnos de que surjan grupos antisistema o que quieran romper con todo lo anterior; creo que nuestros gobernantes y líderes deberían hacer un esfuerzo de sensibilidad y respetar hacia aquellos que con su esfuerzo diario pagan su salario.

En definitiva, creo que todos los gobernantes deben entender que están a nuestro servicio, no nosotros al suyo. Que pasen un buen día.

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