El hábito no hace al monje

El refrán con el que titulo esta columna refiere que no debemos juzgar a las personas por el aspecto que tienen; en general me parece muy acertado pues todos somos víctimas de como la naturaleza nos ha tratado y, en determinadas ocasiones, no hay solución posible.

Cuando hablamos de autoridades entiendo que el hábito sí debe hacer al monje; puede que muchos lectores consideren esta opinión retrógrada pero creo que también se dignifica un cargo dándole la corrección que socialmente merece (al menos de la sociedad en la que vivo).

De los cincuenta y nueve diputados que forman el Parlament los diputados de la mayoría consideraron que la persona más idónea para ser Presidente de la Cámara -y segunda autoridad de la Comunidad- era el señor Picornell. Es su decisión y de ella deberán responder ante la ciudadanía.

No tengo el placer de conocer personalmente al Presidente Picornell por lo tanto nada diré (no lo digo de nadie) de su persona pero sí en cuanto a su representación política; el señor Picornell si ejerce de Presidente del Parlament debe ir vestido de Presidente del Parlament, no me vale que se cite su libertad para elegir vestimenta. Ayer no estaba en un concierto de su grupo favorito o echando una partida de truc, nos representaba a los ciudadanos de Baleares y tiene la obligación de hacerlo con la máxima dignidad y corbata y deportivas no dignifica el cargo sino que lo vulgariza o frivoliza.

Sé que algunos lectores no comparten mi opinión, me parece razonable, pero si quieren los políticos, las autoridades, que sintamos que el 1 de marzo es la fiesta de este pequeño país lo primero que deben hacer es dignificar la fiesta y una de las maneras es que el representante de la soberanía popular se vista de acuerdo con el cargo que ostenta.

Respeto que el señor Picornell, vista como quiera cuando es un ciudadano más, pero no es procedente que cuando ostenta, entre otras, mi representación no ostente el cargo con el respeto que me merezco como ciudadano que entre otras cosas paga su nómina.

Ahora que está en boga considerar que los textos legales, de Constitución para abajo, deben ser revisados a lo mejor también se debería revisar –o matizar para ser políticamente correcto- ese principio democrático de que cualquier ciudadano puede llegar a cualquier cargo político porque si no se hace, desaparecerá la vieja idea política de que nos deben gobernar los mejores y ya les puedo decir que yo no estoy entre los mejores pero me temo que muchos de los cincuenta y nueve diputados, incluido el Presidente Picornell, tampoco están entre los mejores. No se lo tomen a mal, es sólo una idea que debe pulirse. Que pasen un buen día.

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