El PP, mientras España se desata

Ya son más de cuarenta los años y nunca se ha hablado tanto, y con tanta pasión como ahora, del 18 de julio, de la dictadura, de la simbología, de ganadores o perdedores y, por poner un ejemplo con nombre y apellidos, de Santiago Carrillo por parte de personas tan contrarias entre sí como Eduardo Inda y Javier Cercas. Otro, alguien con un poder ahora matizado por la deuda pero si mucho pasado, nos dice hoy mismo que la reconciliación conseguida en la Transición está en peligro por culpa del conflicto territorial. Es Juan Luis Cebrián.

Es evidente que un impulso irrefrenable trae a colación nuestro peor pasado sin necesidad de contexto. Incluso los que quieren que se olvide pierden las formas a pesar de que, como no “vende”, ningún partido lleva en su programa la tragedia.

Hay tres factores que ataron el futuro de España con el nudo de la desmemoria durante el largo paréntesis que ahora se cierra: el shock del 23F, la componenda bipartidista que aquel susto alumbró y el entusiasmo por Europa. Hoy, los tres han muerto casi: la Monarquía, tras dilapidar el capital conseguido con Tejero no consigue que cuaje Felipe VI, alguien que no puede abrir la boca o salir de palacio sin recibir una avalancha de críticas que cada vez ocultan menos el recuerdo explícito de su pecado original. Ahora mismo, y con la otra mano, estoy rompiendo la foto de su disfraz con desprecio y despacio, lo digo para que conste y haga daño. También ha quebrado el sistema de relevo PP-PSOE y la corrupción asociada a ese modelo ha roto sus contratos ocultos, una consecuencia de la crisis de impagados en negro y en blanco. Y Europa está en tela de juicio y con peligro de neo fascismos. En este contexto toca volver a Cebrián para decirle que sí, que la palabra República en las bocas de los independentistas catalanes aporta una ola de ilusión que gana por goleada a la vieja componenda vigilada cuyos méritos principales fueron, por una parte, salvar de la necesaria depuración a los franquistas y, por otra, construir un paraíso de corrupción al que pusimos el nombre de monarquía parlamentaria. Para adornarla, hoy es un martes cualquiera del siglo XXI pero, con todo y con eso, circula la noticia de que el fiscal pide 2 años y medio de prisión, más tres de libertad vigilada, a la twittera @kira_95 por divulgar chistes como ese que, con el texto “¡ARRIBA ESPAÑA!” por todo relato, nos enseña la mejor imagen del insuperable vuelo sobre las azoteas que describió aquella fortaleza negra y con chofer que Carrero utilizaba para ir a misa e implicar a Dios en sus maldades, cada día.

El caso es que era sábado por la noche mientras también escribía cuando el periodista Antonio Maestre, alguien que se prepara los debates, afirmaba en La Sexta que los de Rajoy defienden solo, o quizás utilizan, a las víctimas que les interesan para conseguir votos, las de ETA, mientras desprecian y humillan a todas las demás. Citaba las del Yak 42, las del Metro de Valencia y las del Franquismo. De esta manera unen a los suyos mediante el clásico mecanismo de nombrar al enemigo. Es decir, la derecha sigue creando bandos y dividiendo España por las heridas que más duelen, y sin el menor recato. Ningún tertuliano, tres eran pro gobierno, se atrevió a cuestionar tan grave acusación, por lo que quedó acreditada. Sí, pero pendiente de que pase ese tiempo tan particular que rige en España, un país que descubre sus desgracias solo cuando el mal ya sea irreparable y cuando tampoco se pueda condenar a los culpables.

El caso es que la izquierda se relame las heridas producidas por la falta de osadía al rechazar aquel gobierno que tuvieron a un centímetro, distancia que se demostró insuperable para los que se levantan cada día encantados de haberse conocido. Mientras, la Justicia sigue atendiendo los plazos de sus procedimientos tasados, que vencen inexorables para que un día sí y otro también los del PP sientan en sus propias carnes que el antiguo blindaje de la mayoría absoluta no se parece en nada a la minoría asediada a que están condenados ahora. Atención a esas cifras, mínimas, de españoles que se deducen en el IRPF las cuotas a los partidos políticos, y que vendrían a descuadrar la supuesta economía del PP, poniendo de nuevo el foco sobre la continuidad de los ingresos ilegales para mantener tanto aparato. No nos extraña la noticia de hoy en “El Independiente” de García-Abadillo, que nos cuenta que algunos dirigentes del PP quieren vender la sede central del partido. Dicen que la marca “Génova 13” está desprestigiada ¿Es posible que a fecha de hoy ese inmueble no esté embargado?

En este contexto, millones de españoles disfrutan cada día y como nunca, aunque sin llamar la atención, cada vez que un presunto de esa “organización criminal” es imputado/investigado, llamado a juicio o condenado. O cada vez que pueden escuchar sus conversaciones horteras y delictivas, tal como han sido grabadas por la policía mientras urdían tramas o contaban billetes del dinero que nos robaban. Millones de contribuyentes sintiendo la satisfacción de la justicia que se aplica o identificándose con ese policía cuando pilla in fraganti al delincuente de la peor especie. Además de los españoles que aún quedan de entre los que vivieron la frustración del fracaso de la ruptura democrática en los 70, están gozando muchos de los que no votan nunca al PP y de los que se abstienen. Y también algunos de los que, por una combinación de oportunismo y miedo irracional, han votado durante años a los de Fraga, Aznar o Rajoy porque pensaron que a la bestia, para que no nos monte otra guerra, es preferible tenerla suficientemente alimentada.

2017 parece que será el año de los partidos políticos. Los cuatro celebran congresos. Esta mañana Iñaki Gabilondo ha pronunciado esa frase tan famosa, “atado y bien atado”, tan española y tan franquista. La usó para referirse a las discrepancias, o al teatro, dentro del único partido en el que también usted está pensando.

Y regresando de nuevo al Cebrián que quizás advierte, no sabemos a quién, ¿alguien ha reparado que los partidos importantes de Catalunya, cada uno hacia sus adentros, parecen mucho más unidos y contentos que los cuatro importantes del Estado llamado España?

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