El rumor, antesala de la noticia (y II): los impuestos

Las próximas semanas serán intensas para los responsables del Ministerio de Hacienda. El calendario político se ha apretado por el proceloso trámite presupuestario. La mayor preocupación del Ejecutivo es que la Comisión Europea respalde el plan presupuestario con las medidas necesarias para reducir el déficit público al 3,1% del PIB en 2017, lo que supone un ajuste de unos 5.500 millones de euros.

Y comienza el debate de la que más que probable subida de impuestos. Según parece Rajoy aprobará un decreto referido a la subida de impuesto de sociedades y de impuestos especiales. El Ejecutivo pretende eliminar algunas de las deducciones del impuesto que grava los beneficios de las grandes empresas. Como es lógico la subida del impuesto de sociedades, a pesar de haber jurado y perjurado que no afectará a autónomos y pymes, preocupa al entramado empresarial por su aumento de costes y pérdida de competividad.

En referencia a impuestos especiales, subirá la presión fiscal sobre las “externalidades negativas”. Esto se traduce en un incremento de los impuestos sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas. Aún está pendiente de conocer si la medida afectará al vino y a la cerveza o solamente a las bebidas espirituosas de alta graduación. Hacienda aún estudia como elevar la tributación sobre los hidrocarburos, uno de los tributos sobre los que hay más margen de subida, porque no quiere perjudicar a los profesionales del sector.

Y vamos a la madre del cordero, a lo que afecta más directamente al ciudadano, a las clases medias y populares: el IVA y el IRPF. Parece que no hay intención de subirlo, pero tampoco bajarlo. Parece que cabe la posibilidad (¡a lo máximo) de disminuir el IVA (ahora el 21%) de algún “producto” concreto de índole cultural. En referencia al IRPF ¿hay intención de replantear una reforma fiscal seria y coherente, en la que se redistribuyan las cargas fiscales en relación con las rentas salariales percibidas? Y, ¿se tiene intención de perseguir de modo eficaz el delito fiscal?

El Gobierno pretende que todas estas medidas entren en vigor el 1 de enero de 2017 para que se puedan aplicar cuanto antes. Así que las dos próximas semanas tendrá que negociar con los distintos grupos políticos el detalle de las medidas.

Antes de aprobar el decreto con todas estas medidas para colmar las exigencias de Bruselas, el Gobierno prevé convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) —el órgano de interlocución con las comunidades para asuntos financieros—, el jueves de la próxima semana. En este cónclave se aprobarán los objetivos de déficit público para las comunidades para el trienio 2017-2019. Unos límites fundamentales para que las autonomías puedan elaborar sus Presupuestos regionales.

Mañana viernes, 2 de diciembre, el Consejo de Ministros aprobará el techo de gasto. Los nuevos objetivos de déficit de las comunidades y el techo de gasto deberán pasar al Congreso para su convalidación. Y a partir de ahí, el Gobierno podrá comenzar a elaborar sus propios Presupuestos Generales.

El ministro de Hacienda ya ha avanzado que tendrá que prorrogar las cuentas de 2016 para tener más margen en la negociación con el resto de fuerzas políticas. Tampoco le dará tiempo a elaborar el proyecto de Presupuestos antes de final de año. Montoro espera tener listo el borrador de las cuentas de 2017 a finales de enero o principios de febrero. A partir de entonces se iniciaría la tramitación parlamentaria, que durará unos dos meses. De esta forma, los nuevos Presupuestos de 2017 podrían ser aprobados a finales de marzo para su entrada en vigor.

Estamos sumergidos en un buen berenjenal. En buena parte dependerá de la voluntad y capacidad de los distintos partidos para llegar a acuerdos coherentes y eficaces. Y que terminen pagándolo los de siempre.

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