En defensa del sistema público de pensiones (IV)

El día de ayer, 20 de diciembre de 2016, será siempre recordado por ser el día que los pensionistas y jubilados de España, reunidos en una Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público Pensiones, salimos a la calle para reivindicar nuestros derechos, después de haber entregado, el pasado día1, un manifiesto con todas nuestras reclamaciones, peticiones y exigencias en el Congreso de Diputados, por parte de los jubilados reunidos en Madrid a razón de dos personas por provincia.

Al efecto de hacernos patentes, de hacer saber que aún nos quedan fuerzas para reclamar directamente nuestros derechos, ayer hubo manifestaciones y concentraciones en, al menos, las siguientes ciudades: Barcelona, Castellón, Cerdanyola del Vallès, Càdiz, Córdoba, Gijón, Madrid, Mairena del Alcor, Málaga, Mérida, Murcia, Palma der Mallorca, Pontevedra, Sevilla, Tarragona, Tenerife, Valencia, Vendrell, Vic, Vigo, Viladecans, (lamento no tener la lista completa de las ciudades donde compañeros se han sumado a este día de lucha).

Los componentes de las asociaciones de pensionistas y jubilados de todo el País, unidas alrededor de  la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones, hemos salido a la calle reclamando la devolución de derechos que son nuestros porque, ni el gobierno, ni los partidos políticos, ni los sindicatos se han preocupado lo más mínimo por los derechos de un colectivo formado por más de 9.400.000 de personas.

Ni el gobierno del PP, porque se ha preocupado más de sanear a los bancos, con nuestro dinero, que de salvaguardar los derechos de los jubilados a los que ha asaltado y ha desvalijado con premeditación y alevosía. Ni los otros partidos políticos más preocupados, en subirse sus propios sueldos como empleados públicos, más preocupados en tratar que se anule la tan denostada ley mordaza, les sigue teniendo sin cuidado que sigan muriendo ancianos por no poder pagar los medicamentos que necesitan, que no tengan dinero para poder gozar de calefacción, y hasta ni, a veces, de luz eléctrica en sus casa.

Ni los sindicatos porque de lo único de lo que se han preocupado es de llevar de excursión, de comilonas y demás a sus afiliados jubilados. Cierto es que “no sólo de pan vive el hombre”, (expresión española de hoy que proviene de la Biblia) pero, es más cierto que, para tener fuerzas, tener ganas, tener dinero para ir de excursiones, ir de comilonas, primero deben tener cubierto lo primero, lo básico, lo primordial, que es tener pan que llevarse a la boca. Porque como decía Mario Moreno “Cantinflas”: “El mundo debería reírse más, pero después de haber comido”.

El domingo pasado los dos sindicatos mayoritarios pincharon en una manifestación en Madrid ; a la vista del poco éxito de convocatoria no asistieron prácticamente ni los liberados, ni los empleados de los sindicatos. Eso sí, los secretarios generales de los sindicatos, estuvieron  acompañados por los representantes, sacando pecho, de los principales partidos de izquierda (PSOE, Podemos e Izquierda Unida) que se afanaron en aumentar su visibilidad junto a los sindicatos. La izquierda peleándose por salir en la foto, pero de los pensionistas y jubilados na de na, o sea nanay.

Por lo que nosotros tenemos que seguir denunciando, sin esperar ayuda de nadie, ante la opinión pública que es falso que una mayor esperanza de vida sea lo que ponga en peligro el futuro de las pensiones.

Por lo que tenemos que seguir denunciando nosotros, que disminuir aún más el nivel de vida de los jubilados  en medio de una crisis como esta y hacer ver a una parte tan numerosa de la población española que seguirá bajando en el futuro es todo lo contrario de lo que conviene hacer para recuperar la confianza y el consumo imprescindible para salir de una recesión. Porque justificar las reformas con argumentos falsos, solo  sirve para satisfacer a los grandes grupos financieros de presión y es una verdadera traición a los intereses de la mayoría de la población.

Por lo que nosotros tenemos que seguir denunciando que todos los analistas independientes coinciden en defender que el equilibrio financiero depende no solo del número de pensionistas y empleados y de la magnitud de las pensiones, sino de otros factores de los que no se habla cuando se propone rebajar las pensiones, como son:

-Del empleo, pues cuanto mayor sea el número de empleados más ingresos recibirá la seguridad social.

-De la productividad, pues a medida que aumenta la productividad (como viene sucediendo en los últimos años), se obtiene más producto e ingresos para financiar las pensiones incluso con menos empleados.

-Del nivel de los salarios y, por tanto, de la participación de los salarios en los ingresos totales, pues cuanto mayor sea ésta más masa salarial, más dinero, habrá para financiar las pensiones.

-De la extensión de la economía sumergida, pues cuanto más pequeña sea la economía sumergida  más cotizantes habrá y, en consecuencia, también más ingresos para la Seguridad Social.

Por lo que nosotros tenemos que seguir denunciando, que no es cierto que lo que pone en peligro el futuro de las pensiones es que, afortunadamente, aumente la esperanza de vida sino el aumento del paro, la especialización de nuestra economía en actividades de bajo valor y poco productivas y la desigualdad que hace que los salarios tengan cada vez menos peso en el conjunto de las rentas. Es decir, lo que viene ocurriendo como consecuencia de las políticas neoliberales que han aplicado los gobiernos en los últimos años siguiendo las directrices de la Unión Europea y, en particular, como consecuencia de la respuesta que se está dando a la crisis cuyo único propósito es el de favorecer a los bancos y a las grandes empresas y que está produciendo, precisamente, todo estos fenómenos: aumento del paro y de la desigualdad.

Porque la sostenibilidad de las pensiones es un problema político no un problema económico.

 

MIQUEL PASCUAL AGUILÓ

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