Estado de Indignación generalizado

Ayer 3 de diciembre se presentaron los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2013 que elabora Transparencia Internacional, organización no gubernamental dedicada a combatir la corrupción. Este informe “recoge una visión panorámica y clasificación de 177 países según su nivel de corrupción, en función de la percepción que tienen a este respecto los ciudadanos de dichos países y muy diversos especialistas y colectivos consultados por diferentes organismos internacionales”. Mide las percepciones sobre corrupción en el sector público, basándose en opinión de expertos. Las puntuaciones son más elevadas cuando existe “un amplio acceso a sistemas de información y normas que regulan el desempeño de quienes ocupan cargos públicos”, y van descendiendo a medida que aumenta “la falta de rendición de cuentas en el sector público, sumada a instituciones públicas poco eficaces”.

España muestra un claro descenso desde el año pasado, pasando de 65 puntos y el puesto número 30 a 59 puntos y a ocupar este año el puesto 40, uno de los descensos más marcados, de 10 puestos, con la puntuación más baja de los últimos 15 años, que además rompe el camino ascendente mantenido los últimos años. En una escala de 0 a 100 nos situamos apenas un poco por encima de la mitad, los 50 puntos. Los primeros puestos son para Dinamarca, Nueva Zelanda y Finlandia y los últimos para Afganistán, Corea del Norte y Somalia. Sólo 11 países europeos se sitúan por debajo de España.

Las razones que apunta el informe sobre este descenso son complejas y diferentes. Destaca que aunque parece que las medidas de control y detección funcionan dada la cantidad de casos detectados que están aflorando en la actualidad, el hecho de que salgan todos ahora, que se le esté dando gran difusión en los medios de comunicación, unido a la crisis económica, política y social que vive nuestro país, provoca en la sociedad “un estado de indignación generalizado”. La lentitud en las sanciones o la baja intensidad de las penas en muchos casos no hace más que aumentar esa sensación de corrupción y de deslegitimación de las instituciones públicas.

La recién aprobada Ley de transparencia no parece que vaya a poder solucionar mucho ni mejorar nuestra posición, y el panorama actual tampoco parece indicar que vayamos por el buen camino sino más bien todo lo contrario. El anteproyecto de reforma de ley de seguridad ciudadana que reprime de manera escandalosa el derecho de manifestación y de reunión de los ciudadanos, cercenando el derecho a la libertad de expresión, es un escalón más hacia el autoritarismo y la degeneración de la democracia de nuestro país. Cada movimiento de nuestro gobierno no hace sino ahondar más ese estado de indignación generalizado, ampliar la distancia entre representantes y representados, y aumentar el descrédito de los políticos y por ende el de la política, aunque paradójicamente vivamos uno de los momentos en los que la sociedad está más politizada, pero reniega de sus representantes y del funcionamiento cada vez menos democrático de sus instituciones.

3 comentaris a “Estado de Indignación generalizado

  1. Constatat lo que l’espectador social ja tenia ben present i ara que proposam…
    La llei de transparencia del darrer Govern del Paxte, tampoc tenia tan de recorregut vista l’actual impunidad del Govern actual

  2. El que hoy en día en España, no sienta indignación ante todo lo que está pasando, debería hacerse mirar el “corazón”, que debe alcanzar un nivel de atrofia preocupante.
    La reforma de la ley de seguridad ciudadana, debería indignar a los pocos demócratas que aún no lo estuvieran.
    Un abrazo,

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