Grecia se merece un respeto (y III)

Ha pasado el tiempo y la cruda y cura realidad se está imponiendo, la dueña de Europa, pese a quién pese, Alemania de la mano de Wolfgang Schäuble  y de Angela Merkel, han logrado que actualmente, pocos países tengan la misma importancia para la estabilidad económica y política del mundo que tiene Alemania.

 

Pero a los orgullosos hay que recordares la historia, para que se bajen del pedestal donde están situados creyéndose los amos del mundo, y sobre todo de Europa. Seamos consientes de una situación, en 1914 y de nuevo en 1918 intentaron dominar el mundo empezando por Europa, costó sangre, sudor y lágrimas que no lo consiguieran, esta vez han empleado otra táctica, en lugar de las armas han empleado los créditos, los rescates, los bancos, en una palabra empezaron una guerra económica que están ganando, empezando por los países del sur y amenazando ya a los del centro.

 

Alemania, el acreedor más inflexible en las negociaciones con Grecia, tiene también una historia de deudas históricas impagadas. ¿Qué hubiera pasado si se le hubieran aplicado los mismos criterios que a Grecia?. Si a este país se le hubiera aplicado el mismo rasero que actualmente se está aplicando a los helenos, los alemanes hubieran estado mucho más tiempo en la miseria que en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial,

 

Alemania se benefició de un trato mucho más benévolo durante la época de la posguerra hasta la reunificación, mientras que ahora las autoridades alemanas se empecinan en negarle a Grecia una quita de la deuda.

 

La cancelación de deudas fue equivalente hasta a cuatro veces el total de la producción económica de Alemania en 1950 y estableció los fundamentos para la rápida recuperación económica de la posguerra y tanto los historiadores como los economistas coinciden en que lo importante en la recuperación alemana no fueron los nuevos fondos, sino la condonación de deuda.

 

En 1953, los Aliados se reunieron en la llamada Conferencia de Londres, en la cual acordaron perdonar cantidades sustanciales de deuda alemana, cuyos orígenes se remontaban a la Primera Guerra Mundial, el acuerdo firmado en 1953 hizo que los Aliados perdonaran grandes cantidades de deuda a Alemania. Estas deudas procedían de las reparaciones de la Primera Guerra Mundial, del gobierno nazi y de los años de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial, entre otros países destacan Grecia y España, por las actuales circunstancias económicas.

 

Entonces, en 1953 pesó, y mucho, el miedo a la expansión soviética de la Guerra Fría y la necesidad de la recuperación alemana para que la economía global se normalizara.

 

Actualmente, pocos países, como ya he dicho, tienen la misma importancia para la estabilidad económica y política del mundo que tiene Alemania, mucha más que Grecia.

La gran duda es si los acreedores internacionales, encabezados por Alemania, decidirán que la caída de Grecia en 2015 supone un riesgo político y económico comparable al que presentaba un default (El default se produce cuando un deudor deja de realizar los pagos correspondientes a su acreedor. De esta manera, el deudor cae en la cesación de pagos o default) de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

 

Hasta ahora, y a pesar de los posibles perjuicios económicos que Grecia pudiera sufrir por posicionarse en contra de Moscú y al lado de sus socios europeos –como la subida del precio del gas o la cancelación de las importaciones de productos agrícolas–, Atenas nunca había alzado la voz contra las acciones de Bruselas al respecto de la guerra en Ucrania, pero el Gobierno heleno rompió este tabú y votó en contra en enero pasado a que UE abriera la puerta a más sanciones contra Moscú, unas medidas que debían ser aprobadas sin grandes trabas, como en las ocasiones anteriores, tras una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea.

 

En Grecia no olvidan que la respuesta de Rusia a las sanciones (bloquear las importaciones) fue un duro golpe para su economía. Camiones parados en la frontera con la fruta echándose a perder (Hasta el 60% de los melocotones y un 90% de las fresas griegas tenían como destino aquel país)  fue la imagen de la desesperación para muchos agricultores. En el nuevo Ejecutivo griego no sentó nada bien. Una protesta oficial llegó a través del viceministro de Exteriores –que tomó posesión el martes– Nikos Juntis. Este aseguraba que la declaración se redactó sin “seguir los procedimientos, sin informar a Grecia y sin obtener el consentimiento del primer ministro, Alexis Tsipras”. Y tampoco se olvidan de que la respuesta de la Unión Europea en materia de compensación fue escasa.

 

No es un secreto que Alexis Tsipras no va a aceptar que se aprueben sanciones contra Moscú tan fácilmente: se han alineado en diversas ocasiones con posturas concordantes a las de Moscú en el Parlamento Europeo. Votaron en contra del acuerdo de asociación de Ucrania en 2014, se abstuvieron sobre el de Georgia y Moldavia y se mostraron en contra de la adopción de las primeras sanciones contra Moscú, rompiendo así el consenso en Estrasburgo. Si es una maniobra para ganar tiempo y margen en la negociación o un cambio en la estrategia diplomática de Grecia, aún es pronto para saberlo. Pero no hay duda de que el resto de la UE ya ha sentido los primeros cambios en el tono político de Atenas. ¿Farol o viraje hacia Moscú?.

 

¿Le servirá a Grecia la táctica del miedo a Rusia cuando en 1953 le sirvió a Alemania? El tiempo nos lo dirá, lo que sí es cierto que Grecia se está ganando el respeto en su nueva lucha de David contra Goliath. Respeto que está perdiendo Alemania a marchas forzadas.

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