Justicia sorda

No me gusta nada el espectáculo que ha venido dando Podemos, incluido el papel de las dos diputadas que han terminado por ser expulsadas del partido. No creo que recoger toda la ‘basura’ que existe para arrojarla a la cara de sus compañeros sea un comportamiento aceptable, por más que se tengan agravios mil.

Sin embargo, hace unos días tuve ocasión de escuchar detenidamente lo que cuenta Montse Seijas, y dudando de todo, hay un punto que sí me parece muy contundente: jamás nadie de Madrid la llamó para escuchar su versión en el expediente que acabó con su expulsión. Podemos dudar de si había o no motivos para toda esta historia, podemos dudar de si esos motivos son legítimos o si es una simple purga mal camuflada, pero de lo que no tengo dudas es de que con una idea mínima de lo que es la justicia, alguien debió de escuchar la versión de las dos expulsadas. En este caso, por lo que hemos visto, Echenique, que fue raudo en dar una rueda de prensa anunciando la suspensión cautelar de la militante menorquina, no tuvo el ‘detalle’ de reunirse con ella, escuchar su versión de los hechos y después tomar una decisión. Es lo básico. Con esa reunión no se garantiza la justicia, pero sin ella se garantiza la injusticia.

La lista de cuestiones en las que Podemos colisiona con el más elemental sentido del comportamiento social empieza a ser tan extensa que, francamente, a estas alturas a mí me inspira más dudas que certezas. Claro que el sistema político español está enfermo, pero aquí no se necesitan más virus, sino medicinas que resuelvan los males.

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