La autoridad a gritos y amenazas

La autoridad se adquiere, entre otras maneras, por designación, elección o por reconocimiento gestado por una actuación o prestigio personal del quien la detenta. Es verdad que también existen muchos tipos de autoridad.

Aquí quiero referirme a la autoridad que se ejerce en un grupo social, pequeño o grande, para su pervivencia, consolidación y consecución de objetivos. Tal vez sería mejor hablar del líder y su liderazgo. Al respecto, el diccionario dice que en un grupo el líder es “la persona que lo dirige o que tiene influencia sobre él”.

Ejercer la autoridad, o el liderazgo en un grupo exige una serie de cualidades personales muy ricas y variadas; una personalidad equilibrada, con una visión amplia y objetiva del entorno social y de las personas del grupo. Arrogarse un liderazgo sin tener los mínimos requisitos necesarios es una presunción y una insensatez; así como propiciar un líder inmaduro es conducir al caos o a la autoaniquilación del grupo. Los componentes del grupo sufren, el “líder” sufre y reina la anarquía con la ineficacia.

Los partidos políticos, las asociaciones, los clubes, los gobiernos (desde el estatal hasta el local), las empresas, etc. necesitan de líderes adecuados para sus respectivos ámbitos y competencias. Los líderes son necesarios y fundamentales. No basta tener autoridad para mandar, gobernar o dirigir, se requiere poseer carisma de líder… merecer por sí mismo ocuparse de todos los componentes del grupo y proponer objetivos, medios y entusiasmo para conseguirlos. Interesar a todos, implicarlos a todos y entre todos lograr una cohesión emprendedora y realizadora que a todos satisfaga.

Por desgracia, uno de los males que padecemos es el de la ausencia de líderes, el de la crisis de autoridad, unido a la desilusión y el desentendimiento de los integrantes de los diferentes grupos sociales. Por lo que la autoridad se quiere imponer con gritos y amenazas… y los implicados replicar con amenazas y gritos. Lástima que muchas veces las amenazas se cumplen y los gritos van acompañados con la violencia.

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