La CEE y los cuatro años del Papa Francisco

Perdón por las siglas CEE del título. Tenemos reunida a la Conferencia Episcopal Española en su 109 Asamblea General en la que se han renovado sus cargos directivos. Estos días se cumplen cuatro años del gobierno pastoral del Papa Francisco. He querido relacionar estos dos acontecimientos por la importancia y por la transcendencia de ambos para los católicos del país.

El Papa Francisco significa una esperanzada vuelta desde el corazón del Evangelio a la compleja y deshumanizada sociedad actual. El Papa Francisco con su clara rotundidad nos muestra un Cristo cercano que camina a diario con nosotros para que gocemos del amor de Dios, sean las circunstancias que fueren en las que vivimos, invitándonos a compartir la madre naturaleza entre todos, sin privilegios y sin explotaciones. Su mensaje llega más allá de su propio redil.

Formando parte de la Iglesia se encuentra la nuestra, la de aquí. Y es nuestra jerarquía, la cabeza de nuestra porción de Iglesia Universal, la que en asamblea ha renovado sus cargos estos días pasados.Se nota que cuatro años son pocos para que la voz del Papa y los nombramientos episcopales en nuestras diócesis den frutos de conversión y vitalidad evangélicas.

Mucho polvo llevamos en nuestros pies, algunas cadenas nos siguen frenando, pero no perdemos la esperanza, la ilusión y los deseos de purificarnos y seguir con mayor libertad de espíritu a Cristo el Señor.

No me satisface los resultados de las elecciones de la cúspide de la jerarquía del país. Opino que será para un trienio de transición, pero serán unos años difíciles por el contexto político-económico-social en el que estamos dentro y fuera de España.

Cuatro años de Papa Francisco son pocos. Tres años más de esta CEE pueden ser muchos. La historia lo dirá. Pero también nosotros, los católicos, tenemos la palabra. Somos los primeros que tenemos que vivir el compromiso de escuchar y seguir la voz del Buen Pastor y de su Evangelio, con el Papa y los Obispos. En definitiva que el timonel de esta barca que es la Iglesia es el Espíritu… nuestras deficiencias son las que la frenan.

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