La gobernabilidad (II): la oposición socialista

(viene de un artículo anterior) Frente a los múltiples retos urgentes que nos afectan , ¿cuál es la respuesta de la oposición? Los socialistas, el PSOE, está inmerso en una profunda crisis de identidad, de discurso político claro y coherente, y sin un liderazgo identificable y creible. Desde el Comité Federal de los cuchillos largos, el PSOE está en manos de una gestora que no puede ofrecer liderazgo porque su labor está limitada según sus estatutos a la convocatoria. Pero, a pesar de los pesares, la susodicha gestora, especialmente a través de su portavoz, el parlamentario andaluz Mario Jiménez, pretender “liderar” incluso al grupo parlamentario. Mientras a la espera del Congreso y de la fecha oficial de presentación de candidatos, ya hay dos en marcha (Pedro Sánchez y Patxi López) y una tercera (Susana Díaz) que está deshojando la margarita con el apoyo de barones y próceres ilustres e ilustrados. Frente a tal panorama el grupo parlamentario socialista, liderado por Antonio Hernando (ex mano derecha de Pedro Sánchez), intenta trasmitir una oposición política útil y necesaria. No lo consiguen. La percepción ciudadana (incluida parte de su militancia) es que el PSOE está haciendo de muleta útil a Rajoy. La oposición, la socialista, puede (y debe) ser constructiva, pero sin que por ello renunciar a presentarse y actuar como alternativa al gobierno liderado por Rajoy, proponiendo en su caso iniciativas parlamentarios y de gobierno propias y/o compartidas con otros partidos de la oposición.

Más aún, los estrategas del PSOE deberían tener claro que, si no quieren que los populares sigan gobernando por años (bienios, trienios o quinquenios), es necesario convenir una nueva mayoría compartida con Podemos. Soy consciente de que mi propuesta puede levantar ampollas, pero las realidades son las que son. De hecho, así gobiernan entre otras instancias en Aragón, Castilla, Extremadura, y en múltiples ciudades punteras (incluida Palma). Sin olvidar que nuestro país vecino, Portugal, gobernado por los socialistas con el apoyo de la múltiple izquierda lusa, está superando su profunda crisis sin aplicar duras (e inútiles) recortes con la ayuda y visto bueno de la UE. Soy consciente que el pacto es cosa de dos. La otra parte Podemos, debería aceptar la realidad y las reglas de juego democráticas de las mayorías y minorías. A los podemitas no les resultará fácil, especialmente después de los resultados de su Vista Alegre 2. En una próxima colaboración centraré mis reflexiones en Podemos, una vez que conozcamos que nivel de participación política ofrecerá el sector ganador liderado por su Secretario General, Pablo Iglesias, a la corriente minoritaria (pero significativa) liderada por Errejón.

De momento convivimos en un país políticamente semiparalizado, ni tan siquiera existe un borrador de los Presupuestos 20217. Mientras las diversas CC.AA. y entidades locales siguen vivas y coleando sorteando sus múltiples dificultades. La gobernabilidad no puede confundirse con el silencio de los corderos, donde nada ni nadie se mueve ni escucha. Ambos, gobierno y oposición, tendrán que renunciar a algunas de sus propias “premisas”. Sin que ello implique que el gobierno sea “rehén” de la oposición, ni que ésta eje de ejercer como tal.

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