La gobernabilidad (y III): la oposición podemita

Podemos nace con vocación evidente de convertirse en la izquierda española de referencia y a su vez en alternativa de gobierno de la derecha representada por Rajoy. Comenzó con fuerza en la elecciones europeas, en las autonómicas y municipales obtuvo buenos resultados aunque tuvieron que compartir poder con otras fuerzas (PSOE, Mareas gallegas, Compromís en Valencia). En las generales del 20 D obtuvo 5 millones de votos, todo un éxito. Y en las últimas el 26 J, después de votar “no” a la Investidura de Pedro Sánchez, aún presentándose “unidos” con I.U. perdió un millón de votos, obteniendo la nada despreciable cifra de 4 millones de votos.

En las circunstancias actuales, los populares gobernando en minoría y los socialistas inmersos en una cierta crisis de identidad y en búsqueda de un líder, ¿cuáles son los planteamientos de Podemos? No en vano los Podemitas han celebrado su convención, Vistalegre. En juego estaba la línea estratégica a seguir y la elección de su propio líder. Y fue una auténtica batalla, donde de modo incomprensible se mezclaron ous amb caragols. En realidad estaba en jugos dos percepciones políticas diferentes y en consecuencia dos liderazgos diversos.

Ganó Iglesias de un modo claro con un 60% de votos, aunque el derrotado Errejón mantuvo y mantiene casi un tercio de votos. Los vencedores defienden una concepción de una izquierda vanguardista que ellos pretenden representar en “el salto a la Moncloa”. Les cuesta admitir una izquierda plural. Siguiendo tal lógica, el PSOE es un adversario a superar en su labor de convertirse en la única y principal referencia de la izquierda . Para Iglesias, siguiendo a Anguita, el sorpasso electoral es básico en su proceso de conquista del poder. A lo sumo el PSOE es un mero compañero de viaje. Su estrategia es la calle (sic) y su acción en las instituciones democráticas (léase Parlamento) tiene un valor secundario. Está por ver cuál será su coste electoral, así como su voluntad y capacidad real de acuerdo con el PSOE. Errejón representa una línea más aperturista. Podemos ya ha restructurado sus áreas de poder interno y externo, con cambios relevantes (¡no sólo estéticos!) que pueden dificultar (al menos inicialmente) un clima de acuerdo y buen rollo. Queda por ver qué profundidad y calado van a tener tales cambios en su estrategia y talante.

Aunque soy consciente de que mi consideración provocará iras entre tirios y troyanos, pienso y creo que una alternativa real a los populares de Rajoy sólo es posible, de momento y probablemente a medio plazo, si se alcanza una mayoría parlamentaria de PSOE y Podemos, contando si cabe con la abstención de algún otro partido. Pero mucho me temo que ni unos ni otros están por la labor. La posibilidad de un pacto estratégico con PSOE/ Podemos no será fácil. Las reticencias entre unos y otros son reales, en el seno de Podemos y del PSOE. Entre los socialistas sigue vivo el grave desencuentro con el voto negativo a la Investidura de Pedro Sánchez, sin negar también una desconfianza menos coyuntural de algunos próceres y barones (¡algunos de ellos gobiernan en su autonomía gracias a Podemos!). Tales reticencias y desconfianzas se han acrecentado por la victoria de Pablo Iglesias y la corriente que lidera. Podemos está liderado por lo línea más dura, y hoy por hoy no se percibe ninguna voluntad de planteamientos comunes y/o coordinados con los socialistas. La primera prueba del algodón serán los Presupuestos 2.017, con la advertencia de que está entre los poderes de Rajoy convocar nuevas elecciones a partir del próximo mayo. Algunos de sus mayordomos ya insinúan tal posibilidad, considerando que de momento el PP no pierde comba electoral, si no se aprueban los Presupuestos. El que avisa no es traidor.

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