La izquierda en jaque (II): los socialistas

Los socialistas están enfangados en una profunda ceremonia de la confusión y, no sólo ahora, inmersos en la búsqueda de un pastor que ponga orden en su propio rebaño. Antes de entrar en sus quehaceres cotidianos, voy a relatar de un modo breve y sintético  el origen de la profunda crisis del  PSOE.

La crisis tiene sus raíces el día 10 de mayo de 2010, cuando el Presidente de Gobierno, el socialista Rodríguez Zapatero “en apenas 120 segundos anunció las nueve medidas del ajuste económico más duro e impopular de la historia reciente y renunció su compromiso social” por imposición de la Troika y más concretamente de la Unión Europea. Aceptó a pies juntillas todas y cada una de las “reformas” (léase brutales recortes). No tuvo el coraje (no sólo él, sino tampoco sus ministros ni su partido) de negarse a aplicar sin más las brutales medidas propuestas, y en consecuencia presentar su dimisión y convocar nuevas elecciones en busca de un posible respaldo mayoritario (que en caso de dárselo, podría significar un apoyo en unas hipotéticas negociaciones con la UE, léase Merkel).

Las próximas elecciones las ganó con mayoría absoluta el PP. Y el equipo socialista dirigido por Rubalcaba como jefe de la oposición, no supo responder políticamente a ninguna de las propuestas de Rajoy. El PSOE había perdido su credibilidad y la confianza. En las siguientes elecciones, los socialistas obtuvieron unos pésimos resultados, aunque los populares no repitieron su mayoría absoluta. El nuevo líder socialista, Pedro Sánchez, intentó presentar una alternativa con Podemos y algunas fuerzas nacionalistas. Fracasó en su intentó en parte por la falta de apoyo real de Podemos y en parte por el rechazo de una parte de los barones socialistas incluidos algunos gurús históricos y algún medio de comunicación relevante (El País).

Se repiten las elecciones, Los populares mejoran sus resultados, los socialistas empeoran y Podemos (que se presentó junto a IU) pierde más de un millón de votos. Esta vez Rajoy acepta el reto y se presenta como candidato a la Presidencia del Gobierno. Para superar la Investidura no le bastaban los votos positivos de Ciudadanos, necesitaba como mínimo la abstención de los socialistas en una segunda ronda. Pedro Sánchez y buena parte de la militancia socialista pretenden hacerse fuertes en el “no es no”, siguiendo las indicaciones del Comité Federal cuya última decisión fue no facilitar un gobierno del PP aunque fuera en minoría.

Pedro Sánchez, como Secretario General, convoca al Comité Federal (máxima autoridad entre congresos) que se reúne el 1 de octubre de 2016 para ratificar en su caso el “no es no”. Después de un caótico desarrollo, con traiciones incluidas, Sánchez pierde la votación y en consecuencia dimite como Secretario General. El Comité, ni corto ni perezoso, nombra una gestora presidida por el asturiano Javier Fernández, cuyo portavoz era (y es) el andaluz Mario Jiménez (la voz de Susana). La Gestora convoca al Comité Federal el 23 de octubre. Y decide por mayoría abstenerse en segunda votación facilitando así la Investidura de Rajoy como Presidente, que tuvo lugar el 29 de octubre.

Seguiré en mi próxima colaboración en mi intento de buscar las causas reales de la crisis de los socialistas, que late en el interior del vodevil entre tiros y troyanos.

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