La “lucha” continúa

Tres semanas han estado nuestros niños sin clase por dos horas más de inglés a la semana. Dos horas que han servido de excusa para convertir una huelga que debía luchar por una mejor educación en la mayor huelga política de los últimos años en Baleares.

Tras más de una decena de reuniones, todavía no hemos escuchado una sola propuesta en favor de lo más importante: nuestros alumnos. Desde las mejoras salariales para los interinos, a la retirada de la Ley de Símbolos, que poco tienen que ver con la Conselleria de Educación; hasta la Lomce, que escapa de cualquier tipo de competencia del Govern Balear. Y del TIL, que es lo que teóricamente nos ocupaba y preocupaba: o la retirada completa o no hay nada que hablar.

La vuelta de los profesores y alumnos a los centros parecía la primera decisión sensata en mucho tiempo, algunos creímos volver por fin a la normalidad, pero la prensa del mismo lunes en el que se retomaban las clases no podía ser más clara: los sindicatos anunciaban que la vuelta a las aulas no terminaba con su “lucha” y que harían todo lo posible para incumplir la Ley y para no aplicar el trilingüismo en sus asignaturas.

¿Qué ejemplo puede dar a sus alumnos un profesor que presume sin sonrojarse de incumplir las normas? ¿Puede alguien que no acata las reglas de juego pretender aplicar el orden dentro de un aula? Yo creo que no, que la mejor manera de controlar una clase es dando ejemplo y que algunos profesores no lo están haciendo… Algunos como la que este mismo fin de semana insinuaba, a través de las redes sociales, que el contacto diario con los alumnos les permitiría manipularlos a su antojo…

Se equivocan aquellos que creen que vivimos en una república bananera en la que cada uno puede hacer lo que le da la gana, y que las leyes se aplican en función del gusto de cada uno. El Partido Popular obtuvo un respaldo muy importante en las urnas, mucho mayor que el de los demás partidos, entre los que, por cierto, se encuentra el artífice de todas las leyes educativas que se han promulgado en España, y que han dado el resultado que todos conocemos.

La democracia es igual de demócrata y legítima cuando uno gana que cuando uno pierde, y el cumplimiento de Ley no es opcional sino obligatorio. La oposición ya ha amenazado con retirar el trilingüismo dentro de dos años “cuando vuelvan al Govern”, ahora sólo falta lo más importante: ganar las elecciones. Permitidme que dude que esto llegue a pasar; eso sí, si así sucede, desde el Partido Popular no les acusaremos de ilegítimos y antidemocráticos…

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