La mayoría sí importa

Celebramos el pasado viernes el treinta y cinco aniversario de nuestra Ley de leyes: la Constitución Española. Y digo celebramos porque yo sí estoy orgulloso del texto que nos ha permitido vivir el periodo de mayor estabilidad democrática de la historia de nuestro país, y que nos ha llevado, entre otras cosas, al crecimiento económico y a la consecución de los grandes logros sociales que entre todos hemos alcanzado.

Y como cada seis de diciembre, el debate sobre la reforma parcial o total de la Constitución vuelve a ponerse sobre la mesa, la mayoría de veces por parte de aquellos que poco creen en España y en los españoles, y que en demasiadas ocasiones sobrevaloramos en representatividad.

La realidad es que nuestra Carta Magna, que fue fruto del consenso de todos los españoles, permite la convivencia pacífica y democrática de los más de cuarenta y siete millones de habitantes que tiene nuestro país, y que además, es lo suficiente flexible y adaptable a los diferentes espectros ideológicos existentes.

Esto no quiere decir que sea perfecta e intocable, ni mucho menos. Pero todo proceso de cambio requiere dos condiciones imprescindibles: una, un amplio consenso, que en estos momentos dudo mucho que vaya a ser posible; y dos, unos objetivos claros y asequibles, que permitan iniciar el cambio con la convicción de que el resultado será mejor que el punto de partida.

Haya reforma o no de la Constitución, seremos todos los españoles los que decidiremos cuales son las reglas de juego en nuestro país, hayamos nacido donde hayamos nacido y utilicemos el idioma que utilicemos para hablar. Porque, sin duda, son importantes las minorías, pero también lo son las mayorías y más a la hora de decidir.

Dudo mucho que aquellos que abogan por el cambio constitucional lo hagan preocupados por el interés de general de todos los que formamos este gran país, que es España, estado que goza de todos los derechos y garantías públicas posibles y que, aunque a algunos quieran pregonar lo contrario, fuimos ejemplares en nuestra implantación democrática y la construcción constitucional.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *