La primera subida de impuestos

Los populares en todas y cada una de sus campañas electorales se comprometen a bajar los impuestos, pero cuando gobierna los suben (¡siempre por causa ajena!). “Donde dije digo, digo Diego”. Y sigue siendo fieles a sus principios. El gobierno de Rajoy pretende reducir el déficit público al 3,1% del PIB en 2017, tal como le exige la Comisión Europea, mejorando la recaudación. Léase aumentar los impuestos.

De momento, aumento de los gravámenes al tabaco, a las bebidas alcohólicas y a las carbonatadas y azucaradas (refrescos); aumento del impuesto de sociedades; eliminación de algunas de las deducciones del impuesto que grava los beneficios de las grandes empresas y que hacen que paguen un tipo real efectivo inferior al 10% de sus beneficios; algunas medidas contra el fraude fiscal, siendo la más “vistosa” el limitar a 1.000 euros los pagos en efectivo; endurecimiento de la posibilidad de aplazamiento de pago del Iva y deudas tributarias. De momento Ciudadanos, que sufren un “ataque de cuernos”, se muestra contrario a subir impuestos, y siguen esperando que Rajoy acuda a las 150 medidas que fueron la base de su voto positivo a su Investidura.

Pero, según Montoro, tales subidas no son contrarias a su promesa de no subir impuestos. Nunca prometieron no subir ni los Impuestos Especiales, ni el Impuesto de Sociedades… Según el PP tales subidas no afectarán al contribuyente medio. Según la Ministra Bañez, la que achaca a la Virgen del Rocío nuestra espectacular reducción del paro, las pymes, autónomos, familias… pueden estar tranquilas. Pero no son pocos los que consideran que tales subidas no son neutras. Como es lógico la subida del impuesto de sociedades, a pesar de haber jurado y perjurado que no afectará a autónomos y pymes, preocupa al entramado empresarial por su aumento de costes y pérdida de competitividad. El IVA parece que no hay intención de subirlo, pero tampoco bajarlo en sectores tales como el “consumo” cultural (21%). En referencia al IRPF, ¿hay intención de replantear una reforma fiscal seria y coherente, en la que se redistribuyan las cargas fiscales en relación con las rentas percibidas?, ¿se tiene intención de perseguir de modo eficaz, con leyes claras y medios suficientes, el delito fiscal más allá de vergonzosas amnistías?

Pero hay más, el Gobierno ha aprobado los objetivos macroeconómicos 2017/19. Léase, entre otros múltiples imputs, tasas de crecimiento, creación de empleo. Su predicción es optimista, a pesar de los desequilibrios estructurales que dominan la economía global y la nuestra. Y también ha aprobado el techo de gasto para 2017, fijado en 118.337 millones, dato básico para el diseño de los Presupuestos. La situación politica actual, un gobierno en minoría y un parlamento plural, exige del gobierno y de la oposición capacidad de diálogo y concertación. La necesidad de contar con el apoyo del PSOE para aprobar tal techo de gasto ha llevado al Gobierno a aceptar una subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 2017. De los 655,20 euros al mes actuales a 707,6 euros, una subida de 52,4 euros al mes. Se trata de la mayor alza del SMI en 30 años, aunque lejos todavía de 60% del salario medio tal y como recomienda la Carta Social Europea. De nuevo C,s se siente marginado.

Ahora el ojo del huracán está instalado en los Presupuestos. Se supone que Ciudadanos votará positivo. Pero, al menos en principio, el placet del PSOE al techo de gasto no implica necesariamente su voto al Presupuesto 2017 de Rajoy. El Presidente Rajoy y sus acólitos de C’s pedirán (¡le exigirán!) a los socialistas responsabilidad (¿otra vez?) para garantizar la gobernabilidad. Si el PSOE cayera en la tentación perdería la escasa credibilidad que todavía goza.

Los socialistas, tocados como están, ¿presentarán unos presupuestos alternativos? Es posible que Rajoy, no necesite a los socialistas para obtener mayoría absoluta en primera instancia si cuenta con los votos (además de C,s) de los nacionalistas (especialmente del PNV), y de algunos partidos del grupo mixto a cambios de ciertas prebendas, a modo de inversiones, en sus territorios. En caso de que así no fuera, el PSOE ¿qué tipo de enmiendas piensan presentar?

La primera “gran batalla” ha comenzado.

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