La prueba del algodón

Rajoy gobierna en minoría, lo que implica tener que llegar a acuerdos con otras formaciones para poder aprobar y posteriormente aplicar “tal o cual” iniciativa del gobierno Y  de su grupo parlamentario. Son múltiples las veces que he repetido que la prueba del algodón sería los próximos Presupuestos Generales del Estado. Y ya tenemos síntomas preocupantes.

Aún sin haber presentado su proyecto de Presupuestos, Rajoy ya comienza a tantear a las distintas fuerzas políticas.

Sabe que contará con los votos de Rivera y sus fieles. Una anécdota real retrata las íntimas relaciones del PP y C’s. El líder Rivera lloriquea a través de los medios porque Rajoy no le tiene la consideración que se merece. Le llamó a Moncloa hace largos días para anunciarle que el C’s ya tiene nombrada una comisión para negociar los presupuestos en base a las “150 propuestas” y que en consecuencia esperaba que lo antes posible Rajoy eligiera su comisión negociadora. De momento, Rivera sigue esperando…

El otro frente es el PSOE. Sabe que, de momento, “¡mañana la gestora lo confirmará (o no)”, los socialistas no están por la labor. El Presidente les recuerda que “tan malo es no tener un Gobierno como tener un Gobierno al que no se deje gobernar”. Rajoy les recuerda que su OK a su investidura implicaba también “dejarles gobernar”. Y para más inri les amenaza con “convocar elecciones anticipadas si no puede sacar adelante sus presupuestos” ¿Cuál será la actitud de los sociatas? Incluso Susana Díaz ha afirmado que el PSOE no votará a favor de los Presupuestos del PP, pero tampoco ha dicho que votarán en contra. Siempre les queda la opción de abstenerse por razones “patrióticas”. Los socialistas lo tienen crudo. El discurso oficial, relatado por el converso Antonio Hernando, es que su abstención (no unánime) no es un cheque en blanco a Rajoy y sus políticas. Por responsabilidad (?) facilitaron la presidencia a Rajoy, pero a partir de entonces están ubicados en la bancada de la oposición. No me cabe duda de que el Presidente Rajoy y sus acólitos de C’s le pedirán (¡le exigirán!) a los socialistas responsabilidad (¿otra vez?) para garantizar la gobernabilidad. El precedente es claro: los socialistas han posibilitado la Presidencia del Gobierno a Rajoy “gratis et amore”, sin exigir nada a cambio.  Los socialistas, tocados como están, ¿querrán, sabrán y podrán mantener su “no” a unos hipotéticos presupuestos que consoliden las clásicas políticas de los populares? ¿Serán capaces de presentar unos presupuestos alternativos?

Pero, además, el voto del PSOE no es imprescindible para el Gobierno, al menos en el primer trámite del Presupuesto, el del voto a la totalidad. Pero sí necesita los votos del PNV. El pleno vota las enmiendas a la totalidad o de devolución de la oposición. Si el PP pacta con Ciudadanos, PNV y CC tendría 175 votos contra las enmiendas de devolución. El artículo 88 del Reglamento prevé que en caso de empate se repita tres veces la votación y si persiste se rechazan las enmiendas de totalidad, es decir, se tramitan las cuentas. De hecho, Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, ya está explorando las “actitudes” de sus enemigos natos, los soberanistas. Comienza con los vascos, el PNV, sus votos a cambio de garantizar al País Vasco, a través de los presupuestos, partidas económicas y financieras, así como un tratamiento más abierto en referencia al “Cupo”.  Tampoco cierran, por si acaso, la puerta a los soberanistas catalanes. En las próximas semanas, veremos qué nos dice el algodón.

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