La violencia machista

Si un tipo de 70 kilos amenaza con pegar a uno de 120, además más musculoso, es probable que éste último no se preocupe demasiado, sabedor de que a bofetadas no será fácil que el de 70 le pueda. Si la amenaza es en sentido contrario, sin embargo, es muy posible que el más enclenque de los dos se asuste bastante. Si ambos individuos viven juntos seguramente sería de esperar que el grande y musculoso, una vez amenazado, volviera a casa tan tranquilo; sin embargo es también probable que el de 70 kilos, en caso de ser él el que se viese peligrar, se pensase mucho volver a su casa, y si lo hiciera lo haría con los correspondientes temores.

Eso es lo que día a día están sufriendo en este país —y en muchos de nuestro entorno— decenas (o centenas) de miles de mujeres; mujeres que viven con un salvaje que las amenaza, que las tiene sometidas porque las considera de su propiedad, con un degenerado que las viola, que si se le tuerce el día les da una paliza y que, si le pega por ahí un mal día, las mata. Muchas de esas mujeres, como consecuencia de la sociedad machista que nos hemos permitido, no pueden vivir fuera de la casa que comparten con ese bestia que las hace malvivir porque no tienen otra adonde ir, y económicamente no se lo pueden permitir porque todo lo que tienen es de él. Dicen los abogados, fiscales y jueces que se denuncia poco y que, cuando denuncian, muchas de ellas se retractan en un segundo momento, de manera que los jueces no pueden hacer nada.

Habría que preguntarse por qué no denuncian y por qué rectifican una vez dado el primer paso, porque me huele a mí que lo que ocurre es que la ley que tenemos no las está protegiendo como sería deseable. ¿Cómo denunciar a un tipo que te puede matar a bofetadas? ¿cómo denunciar a un tipo que es el dueño de la única casa que tienes para vivir? ¿cómo denunciar a un tipo que maneja todo el dinero que tú puedes necesitar? ¿Cómo?

Mientras no se arbitren normas que hagan que una mujer no tenga razones para no denunciar no podremos estar tranquilos. La educación es importante, vale, pero la educación —y sólo si lo hacemos bien— podrá solucionar el problema dentro de 20 años. ¿Qué hacemos con las 65 muertas que tenemos cada año hoy?

A mi modo de ver sólo hay un método, y éste pasa por endurecer las leyes bastante, de manera que amenazar a una mujer —el principal problema es el machismo— no salga nada barato. De entrada, hecha una denuncia, y antes de pasar por el juez, la mujer debería ser acompañada a su domicilio por la policía a recoger todas las cosas que pueda necesitar —incluido el mando a distancia— y se le debería facilitar cobertura habitacional digna y decente hasta que se dictara sentencia. Ninguna mujer debe tener motivos para no denunciar o para retirar una denuncia; hay que ponérselo fácil.

Afortunadamente, muchos de los juicios rápidos por acoso se resuelven en 72 horas, o antes, con el alejamiento del subnormal en cuestión a 500 metros durante un año; y la cosa es insuficiente del todo. Sintiéndolo mucho, cuando un soplapollas amenaza a su mujer debería alejársele metiéndolo en prisión durante un año, así para empezar, y debería ser obligatorio que los poderes públicos publicasen en la prensa sus nombres y apellidos —con foto— para que todo el mundo, sus familiares, amigos e hijos, supieran con qué clase de memos se la jugaban. Naturalmente, el acosador debería ser expulsado de su casa y los poderes públicos deberían poder acceder a sus cuentas bancarias para procurar el mantenimiento de su pareja si ello fuera necesario. Sesenta y cinco muertas al año justifican esto y aún más. Por supuesto, en el caso de violencia consumada el juez debería poder imponer penas muchísimo mayores. Desgraciadamente sólo este tipo de intimidación legal parece funcionar, y esos cobardes asquerosos que contribuyen a que muchísimos hombres sintamos tanta vergüenza deben ser encerrados y arrastrados socialmente cuanto antes.

Por supuesto, cualquier denuncia falsa llevaría consigo, asimismo, prisión e indemnización; pero las denuncias falsas, por lo que cuentan las estadísticas, no llegan ni al uno por ciento, por lo que parece que el riesgo de denuncias falsas es asumible. Lo que no es asumible son 65 muertas anuales. ETA mataba menos gente y hubo que ser con los etarras y su entorno muchísimo más duros. Todos estos animales deben ser expulsados de la sociedad, y no deben tener escapatoria, ni física ni social.

3 comentaris a “La violencia machista

  1. Felicitats per l’article! No puc estar més d’acord i molt d’agrair veure una tal implicació per part d’un home. Gràcies!

  2. Un honor el teu comentari, Mª Àngels, i més d’una persona del teu nivell. Aquest tema em subleva completament. Gràcies.

  3. Gràcies en a tu, Luis. A veure si aconseguim que els anys venidors siguin millor. Entre tots i totes…
    Per de prompte, Bon Nadal i feliç inici d’any!

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