La Yenka (II). La izquierda

Ahora toca a la izquierda. Resulta evidente que, tanto en el sondeo de octubre (CIS) como en el de noviembre (Metroscopia) obtienen unos resultados que no son los deseados y esto se refleja en su valoración negativa.  EL PSOE cae en octubre hasta su peor resultado histórico en el CIS: un 17%, casi seis puntos menos que en las elecciones del 26J, y en noviembre queda anclado en un 17,9%. Podemos y sus confluencias se encaraman en octubre hasta el 21,8%, dos puntos más que en julio y siete décimas más que en el 26-J, y en noviembre, según Metroscopia, obtendrían un 23,1%.

 El PSOE sigue hundido en sus propias miserias, regido por una Comisión Gestora que no consigue “coser” las profundas heridas que afectan a militantes, simpatizantes y votantes, y con un Grupo Parlamentario que no encuentra su papel como oposición. El partido ha perdido la credibilidad y confianza, atributos que son fáciles de perder y muy difíciles de recuperar; hoy por hoy, no tiene un discurso político propio y autónomo, y mucho menos goza de un liderazgo político y social con autoritas (léase autoridad moral). Por si fuera poco y de momento, su Congreso, ad kalendas griegas.

Por otra parte, los resultados del CIS parece que no pueden ser mejores para Unidos Podemos, pero si se bucea en los datos el partido liderado por Pablo Iglesias no tiene tantas razones para celebrarlos. Sobrepasan ampliamente al PSOE, pero apenas consiguen rascar votos de entre los desencantados socialistas que se instalan en la abstención; sólo suben unas décimas tanto en intención directa de voto como en estimación, a pesar de que el PSOE pierde votantes a chorro. La razón la explica el CIS e incluso el pequeño trabajo de campo que cualquiera en su propio entorno hace meses puede detectar: Podemos genera un fuerte rechazo en una parte importante de la sociedad. No sólo entre los votantes conservadores, Cebrián o el Ibex, que es de esperar, también entre una gran parte del voto de centro izquierda, imprescindible si Podemos quiere realmente ganar. El tono duro de este último año ha servido para unir a la militancia y empujar a los más convencidos, pero ha convertido a Podemos en el partido que más rechazo provoca en España, incluso por delante del PP. Entre todas las fuerzas políticas, triunfa en un ranking muy particular: un 51,8% de los españoles “con toda seguridad, no votaría nunca” a Podemos, un partido que no siempre provocó este rechazo. En enero 2016 el porcentaje de españoles que “con toda seguridad” no les votaría nunca era del 46,4%, en abril había subido al 50% y, si miramos dos años atrás, era de solo el 41,7%.

En pocas fechas asistiremos a la prueba del algodón tanto para el gobierno como para la oposición: el techo de gasto y el consiguiente Presupuesto 2017. Ni tan siquiera el futuro próximo está escrito, a pesar de las urgencias.

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