Lejos

Cuántas veces hemos oído expresiones que nos hablan de sensaciones de cercanía y lejanía percibida, de sensaciones y realidades diferentes: por muy cerca que se encuentre de tí una persona, en ocasiones la sientes muy lejos. A todos nos ha pasado ir distanciándote (un verbo más que habla de lejanía / cercanía) de alguien a quien antes estábamos próximos. Es difícil de explicar, pero así lo sentimos. Puede ser esta sensación la que nos empuje, por ejemplo a dejar una relación, a abandonar un trabajo por falta de identificación, a emigrar….

Ahora, una gran parte de la ciudadanía tiene esa sensación acerca de quienes nos gobiernan: cada vez más lejanos a todos y todas. Sin embargo, no es menos cierto que detectamos un aumento de interés de las personas por la política, que no hacía nuestros representantes (algunas excepciones claras hay, tenemos que ser justos): la lejanía de estas personas ha provocado una tímida reacción en los/as Otros/as.

Nos hemos cansado de insensibilidades, intereses, desfalcos, bravuconerías, desvergüenza e impunidad y les estamos diciendo que no nos gustan, no los queremos y rechazamos su indisimulada ausencia de ética. Cada vez cobran más fuerza algunso movimientos ciudadanos sin vinculaciones políticas, aparecen nuevas formas de asociaciones de personas, agrupaciones de inquietos (de izquierda y derecha) e, incluso, nuevos partidos políticos: alternativas, todavía jóvenes y sin esperanzas de gobierno ni de alcanzar el poder, pero agentes de incidencia claves para el futuro próximo. Incidencia no por su número de votos, sino por la inquietud que van generando en los partidos hasta ahora dominantes. No es casualidad la emergencia de nuevas voces en los “grandes partidos” apuntando futuras alianzas, basándose en esa gran memez que es la cuestión de Estado. Pues no es esa la cuestión, sino el pánico a quedar relegados por la plebe, temerosos igual que los emperadores romanos del pueblo romano cuando rugía.

Pero no se dan cuenta realmente de la magnitud del hastío social y de lo que está suponiendo este cambio hacia la movilización. Se sienten fuertes con sus guardias pretorianas y seguros de estar en posesión de la razón y del conocimiento de la gestión del poder. Y vamos a dar algunos ejemplos claros: Felipe González, inoportuno como en todas sus últimas apariciones (aquel que se aburre en Gas Natural, contando sus más de 120.000 euros anuales en este contexto de paro superlativo), apuesta, cerca del aniversario del 15 M, por un gobierno de concentración…concéntrese, señor ex presidente y no provoque más arrepentimiento en aquellas millones de personas que le votaron. Es libre de pensar lo que quiera, pero al menos no provoque lástimas, pues los antiguos presidentes deberían ser modelo de prudencia.

Los otros dos ejemplos están relacionados con el reciente asesinato de la Presidenta de la Diputación de León. La primera reacción de unso y otros fue suspender los actos de campaña, como si la muerte desgraciada de esta persona debiera suponer a toda la ciudadanía un alto en la normalidad de sus vidas, un recogimiento total. A todos nos incomoda que asesinen a sangre fría a una persona, pero nos conmevería igual si fuera una fontanera, un modelo o una juez. Pero vayamos algo más allá, ¿suspenderían la campaña si hoy asesinaran a algún representante de Compromís, Més, Equo o PNV? Se hace patente, cada vez más, cuánto de clan, de grupo social diferenciado existe en nuestras latas esferas políticas.

Y acabamos con el ejemplo más paradigmático de lejanía de la realidad: nuestro favorito, el grande, el excelso Ministro del Interior. Ha puesto a sus huestes a trabajar sin descanso hasta que ha alcanzado a detener un twitero por sus exabruptos en la red. Si bien es cierto que las redes sociales hacen valiente al cobarde, saca lo oscuro de nuestra especie e incomoda compartir tantos genes con ciertas/os energúmenos/as, ¿piensa el Sr. Fernández que a la ciudadanía le preocupa que una mema haga chistes con estos sucesos? ¿piensa que en nuestro orden de magnitudes está en la cúspide el control parental (oh gran Pater de la seguridad) de las redes sociales? ¿O no se da cuenta que lo que realmente pedimos es que no destine medios a estas insignificancias y ponga el foco en los grandes defraudadores, en los ladrones del Tesoro Público, en las asesinas de ilusiones, en las banqueras insaciables, en los trileros del Estado de Derecho y en quienes tengan responsabilidades sobre la coyuntura económico social de este país? Dejan huecos en las cárceles, vaciándolas de narcos internacionales para comenzar a llenarlas de infortunados comentaristas. El que no persigue pelotazos a naúfragos, ordena encarcelar a quien dice algo soez. El mundo al revés, un Ministro en estado de destarifo.

Y como es tán pío, habrá pensado en su fuero interno: Oid, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia. (Isaías, 33:13).Yo, el super policía, no dejo ni un resquicio al descamisado que ose ponernos cerco y poner tacha a nuestra inmaculada misión.

Busquemos cerca, votemos cercanía, juntémonos entre quienes estamos enrrojecidos de ira, pues será la única forma de buscar respiro o, al menos, no avergonzarnos por lo que hemos hecho (¡vote botarate!) o lo que dejamos de hacer: somos nosotros y nosotras quienes elegimos, somos los electores y a ustedes no los queremos.

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