Los community manager Don Simon

Deberían existir los community manager Don Simón. El Don Simón tiene su público. Se puede mezclar con casera, beber debajo de un puente o simplemente comprarlo porque resulta económico. Se vende bastante bien y es un producto consolidado con el paso de los años, a la venta en casi todos los supermercados

 

Cierto que deja un poco de resaca, y que el gusto al paladar no resulta finísimo, pero sabes lo que estás comprando. Nadie se siente engañado. Con los community managers, o los expertos en redes sociales, pasa un poco lo mismo: los hay Don Simón y los hay Vega Sicilia. Lo que ocurre es que no siempre están bien etiquetados.

 

El buen trabajo en redes sociales requiere paciencia, elaboración y mimo. Hay que conocer a tu audiencia, ganarte su confianza y cultivarla a lo largo de los años. Y esa relación, como el buen vino, mejora con el paso de los años.

 

Y realmente hay gente que vale la pena seguir en las redes sociales. La multipremiada cuenta de la @policia en Twitter, la cuenta no oficial del Aeropuerto de Santander o la comunidad ciclista El Tío del Mazo, por ejemplo, van creando escuela a base de una comunicación personalizada, casi artesanal y alejada de contenidos directamente publicitarios, que son los que espantan a las masas.

 

Es así como se crean fans, seguidores acérrimos de tu marca o institución, dispuestos a defenderla de las críticas, recomendar sus productos y actuar como prescriptores. Ese es, a fin de cuentas, el mayor valor que las redes sociales pueden aportar a una marca, crear y agrupar hordas de fans y simpatizantes.

 

Y sin embargo, muchas empresas siguen optando por los community managers Don Simón. A veces es por ignorancia del medio y otras por fallos en el etiquetado, ya que algunos Don Simon se venden como Vega Sicilia. Pero, a no ser que quieras algo escandalosamente malo a un precio escandalosamente barato, conviene desconfiar de estos servicios. Basta pensar que quienes ofrecen servicios de este tipo por 100 o por 200 euros al mes necesitan gestionar 5 ó 10 cuentas a la vez para llegar a ser mileurista. Y eso es imposible, no puedes cuidar las redes si tienes la cabeza en 10 sitios.

 

Tampoco hace falta llegar a Vega Sicilia, y mucho menos si no puedes pagarlo, pero en el término medio –dijo Aristóteles hace muchos años– está la virtud, y su premisa sigue siendo válida aunque no tuviese Twitter. Hay sitio para todos, pero con el etiquetado correcto.

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