Malabares

Escamoteadores del Indostan, tramperos de Territorios del Norte, predicadores con cantos, vendedores de tecnología, fulleros del Misisipi, demócratas independientes, charlatanes de feria, trileros balcánicos, asesores omnímodos, sermoneadores del púlpito, defensores de las cortes. No sigo
Puede ser justo o injusto, puede verse como legal o ilegal, puede contemplares como probado o no, puede incluso aburrirnos, tal vez acataremos y después recurriremos. Como decía Pacheco, nos tienen desnortados.

En este reino de las múltiples y falsas autocracias se percibe cada vez, y con más razón y con mas sensibilidad, que el manejo de artilugios en los semáforos es un buen negocio para los practicantes. No hemos llegado a los comedores de fuego, si a los vendedores de humo. Pero vendrán, poco a poco, como ya llegaron los “gorrillas” y los que tienen “una pregunta”.

Debemos ser positivos, pero esto de la aplicación selectiva de una suprema doctrina aunque sea del Santanderin a unos sí y a otros no, parece un poco preocupante. El poder, aplicador de las leyes es totalmente imparcial y es independiente. Nos lo repiten continuamente y además hay que respetarlo, suena a medieval a democracia orgánica. Ahora resulta que cada quien puede elegir su cárcel. Esto no era igual para todos. Yo elegiría un Cantón y que el secretario judicial me visitase mensualmente para comprobar mi estado y me refrendase que mi pasaporte continuaba activo, podría ofrecerle un refresco. Tengo el banco más cerca y eso resulta cómodo.

Hablo un cantonés poco fluido y conozco poco el mandarín coloquial, y ninguno de los mas de trescientos y pico de idiomas de los que no sé incluso su nombre, y que se practican en ese Oriente. Por eso seguramente prefiero la Ginebra al Oporto. Eso he elegido y ya se ocuparán estos chicos de que siga viviendo y viajando en primera clase mientras la ingenuidad permanece en mi palacete, o en mi pequeña casita Helvética. Me coge más cerca del trabajo y puedo ir en bicicleta. Más ecológico y más moderno.

No es difícil encontrar un bipolar que acuse y defienda al mismo tiempo, que cambie de manifestación en horas, pero “haberlos haylos” casi son una pandemia. No sólo están en esa parte de la administración, también en los que hacen las normas y en los que se ocupan de manejarlas. Si el que escribió “El espíritu de las leyes” pudiese hacerlo, gritaría preocupado por la mala interpretación de sus principios. Hubo tarde y mañana. Fue otro día. Es como Abel pastor y Caín labrador, versión años pasados de vaqueros y ovejeros, o víctimas y asesinos, o generosas o generoso.

En esas estamos, absolver con recuperación de lo adelantado, espectacular, condenar sin fianza y visado, sin riesgo, inmarcesible.  Que otro más alto lo intente resolver dentro de unos años, es difícil se puede recurrir casi hasta el fin de siglos. Que prescriban los delitos, ¿es verdad? Y que hasta el rabo todo es toro, ¿también es verdad?. Son cosas que pasan, cualquiera se puede tropezar con un bolardo o con un noray y no ser necesariamente terrorista, ciego o sarasa.

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