Mejor PIB, peor salarios

La economía española según el INE se acelera y crece en el primer trimestre un 0,8% por encima del 0,7% del último de 2016. Luis de Guindos, aseguró que en la actualización del programa de estabilidad de España, remitido a Bruselas, se prevé un crecimiento medio del PIB del 2,5% en los próximos cuatro años, incluido 2020, y una creación de empleo «muy intensa» de medio millón anual de nuevos ocupados.

Refriéndose al conjunto de España, el ministro mencionó tres factores de este elevado crecimiento: la competitividad, el saneamiento del sector financiero y el fin de la inestabilidad política. No incluye ningún indicador referido a parámetros de progreso social. Pero además Guindos pasó por alto un detalle: una parte de la bonanza del crecimiento se ha debido al entorno favorable, viento de cola, de los índices macroeconómicos de nuestro entorno, incluida la compra masiva de deuda por parte del BCE y el bajo precio del petróleo… Pero el modelo productivo ¿es competitivo?, seguimos expulsando todo lo que huela a I+D. El saneamiento financiero nos ha costado más de 40.000 millones sin retorno. La inestabilidad política sigue coleando con el  PP, en minoría; y una corrupción galopante que dificulta acuerdos.

La mejora de las previsiones de crecimiento y de descenso del desempleo sin duda son buenas noticias, pero no son pocos los expertos que consideran que el cálculo del PIB (producción, recursos, renta) tiene sus limitaciones. Es muy útil para determinar qué variables son las adecuadas para el crecimiento macroeconómico, pero que no alcanza a determinar cómo y cuándo  afecta a la red productiva “micro”,  y a los ciudadanos/as. Una mejora del PÌB, no implica automáticamente progreso social.

Sólo dos ejemplos.

Primero.- El 47 % de los trabajadores (8.160.172 personas) tenía en 2015 salarios por debajo del mileurismo, la proporción más alta desde que empezó la crisis, según un informe elaborado por el sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) con motivo del Primero de Mayo.

El informe también alerta de que, sin contar con otros ingresos familiares, casi 6 millones de trabajadores (un 34,4 %) podrían encontrarse en riesgo de pobreza, al percibir un sueldo por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Según la información recopilada por Gestha, en los últimos 8 años ha aumentado el porcentaje de trabajadores que no llegan a 1.000 euros de salario, pasando de suponer el 39,9 % del total en 2007 a ese máximo del 47 % en 2015, año de la última estadística disponible.

“La mejoría de la actividad económica y de los beneficios empresariales en 2014 y 2015 no se trasladó a los salarios más precarios”, apuntan. Frente a esto, señalan que en los dos últimos años el número de trabajadores con sueldos más altos ha aumentado hasta las 136.502 personas.

“Y esos 136.502 directivos ingresan exactamente lo mismo que los 5.754.174 de trabajadores con sueldos más bajos”, afirma Gestha. “La inevitable consecuencia de esta dispar situación es que la desigualdad salarial de los trabajadores ha aumentado un 3,8 % desde 2007”, concluyen.

 

Segundo.- Los salarios de los trabajadores que se incorporan al mercado laboral son, en promedio, un 24% inferior a los que cobran quienes ya tienen un empleo, según un análisis del Banco de España para el periodo 2015-2016.

Sin comentarios.

 

 

 

 

 

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