Míos, tuyos, nuestros

La pasada semana se aprobaba en el Parlament la famosa Ley de Símbolos, que regula entre otras cosas, el uso de símbolos no reglamentarios en edificios públicos. La mejor Ley posible es siempre la del sentido común, pero cuando por desgracia, éste brilla por su ausencia, es necesario, e incluso a veces imprescindible, que los legisladores tomen las medidas necesarias para que éste se cumpla y se preserve la normalidad y el buen hacer por parte de todos.

Durante los dos últimos años hemos podido ver como nuestros edificios oficiales, pagados por todos, independientemente de la orientación política de cada uno, se llenaban de símbolos, pancartas, banderas e incluso telas con ofensivas hacia los representantes gubernativos, elegidos democráticamente.

Es una pena que a estas alturas debamos recordar que en los colegios públicos estudian niños de familias de todas las ideologías posibles, que los edificios administrativos son utilizados por todos los ciudadanos, y que, ni unos ni otros, tienen porqué aguantar que estén adornados con consignas políticas de los que allí trabajan, o mejor dicho, de algunos de los que en teoría deberían trabajar allí pero dedican su tiempo a cuestiones que poco tienen que ver con el oficio.

Si tenemos en cuenta que, en el caso de los colegios, sus usuarios son menores de edad, aumenta la gravedad del asunto, convirtiéndose en intolerable dicho comportamiento, y siendo necesario tomar las medidas necesarias para que nuestros niños no sean utilizados por los mayores como altavoz político manipulado.

Catalunya es una región amiga, de la que admiramos sus grandes virtudes, pero debemos tener claro que nuestras islas no son las hermanas pequeñas de nadie, no somos una comunidad tutelada, tenemos nuestras propias instituciones, nuestros signos, y no necesitamos importar los de otros en ningún caso. Compartimos muchas cosas con Catalunya y con las demás regiones de España, pero tenemos nuestras propias tradiciones, las de aquí, y es una pena que algunos quieran ignorarlas para imponer las de otro lugar, por buenas que sean.

Durante lo que llevamos de legislatura, el Partido Popular ha demostrado su valentía y ha plantado cara a aquellos que quieren anularnos y convertirnos en una colonia catalana. Frente a los que se llenan la boca de “lo nostro” pero defienden “lo dels altres”, el Partido Popular apuesta la cultura balear, por nuestros símbolos y por nuestras tradiciones, respondiendo al sentir mayoritario de los ciudadanos de las Islas Baleares.

Es una pena que otros partidos que siempre habían apostado por lo que nos une más que por lo que nos separa, insistan en hacerle la competencia a las formaciones nacionalistas más radicales. Sin duda, el tiempo y su electorado tendrán la última palabra, la pregunta es: ¿estarán a tiempo de rectificar…? Me temo que no.

0 comentaris a “Míos, tuyos, nuestros

  1. He sentit vergonya aliena en llegir això. Després he vist que qui ho escrivia era un representant del PP i ho entès un poc més. Jo soc simplement un mestre jubilat d’Eivissa i mai no he vist en les quatre barres un símbol de “germana petita” de cap altra territori. Les quatre barres les compartim per raons d’història amb Aragó, Catalunya, País Valencià, els departaments francesos de la Catalunya Nord i l’Alguer (Itàlia). El que sí pateixen les nostres escoles és la fòbia contra la nostra llengua per part d’un president al que disciplinadament segueixen els del seu partit, que prefereixen “fer carrera política” que estimar la llengua de la seua terra. No us molesta que a l’escola es pengin carabasses pel Hallowen però trobeu horrible i inacceptable la bandera de Jaume I. Vergonya!

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *