No podemos quedarnos en el PIB (I)

La economía española, según el INE, se acelera y crece en el primer trimestre un 0,8% (por encima del 0,7% del último de 2016). Luis de Guindos aseguró que en la actualización del programa de estabilidad de España, remitido a Bruselas, se prevé un crecimiento medio del PIB del 2,5% en los próximos cuatro años, incluido 2020, y una creación de empleo «muy intensa», con medio millón anual de nuevos ocupados.

 

La mejora de las previsiones de crecimiento y de descenso del desempleo sin duda son buenas noticias, pero no son pocos los expertos que consideran que el cálculo del PIB (producción,recursos,renta) tiene sus limitaciones. Este indicador es muy útil para determinar qué variables son las adecuadas para el crecimiento macroeconómico pero no alcanza a determinar cómo y cuándo  repercute en la red productiva “micro” y en los ciudadanos. Una mejora del PIB no implica automáticamente progreso social. Por tal razón la ONU incluye, entre otros parámetros, el Índice sobre Desarrollo Humano (IDH) y, a su vez, la UE elabora el Índice de Progreso Social (IPS), que se obtiene en base a tres dimensiones: 1) necesidades humanas básicas, 2) pilares del bienestar y 3) oportunidades reales. Abarca temas tales como acceso a la vivienda, a la educación (incluida la superior) o a la sanidad, la estabilidad laboral, la seguridad personal, los entornos medio ambientales, etcétera.

Refriéndose al conjunto de España, el ministro mencionó los tres factores de este elevado crecimiento: la competitividad, el saneamiento del sector financiero y el fin de la inestabilidad política. De Guindos no incluye ningún indicador referido a parámetros de progreso social y, además, pasó por alto un detalle: una parte de la bonanza del crecimiento se ha debido al entorno favorable, viento de cola, de los índices macroeconómicos de nuestro entorno, incluida la compra masiva de deuda por parte del BCE y el bajo precio del petróleo… Pero el modelo productivo, ¿es competitivo? Seguimos expulsando todo lo que huela a I+D+i, el saneamiento financiero nos ha costado más de 40.000 millones sin retorno, la inestabilidad política sigue coleando con un PPen minoría y una corrupción galopante dificulta o impide llegar a acuerdos.

Mañana me referiré a la situación en nuestra comunidad.

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