No podemos quedarnos en el PIB (II)

Si ayer me refería a la situación a nivel estatal, hoy aterrizaremos en nuestra Comunidad. A pesar de ser líderes en actividad turística, estamos ubicados entre las comunidades con menor progreso social (según la UE, somos la segunda comunidad española con un menor Índice de Progreso Social, después de Andalucía). Los expertos lo atribuyen a la precarización laboral y la desigual distribución de la riqueza, y así se lo expresó a de Guindos el Secretario General de la OCDE. No pretendo ser ave de mal agüero, pero a pesar de positivas iniciativas como la mejora de producto y la prolongación de la temporada, seguimos anclados en la estacionalidad sin propiciar otras actividades productivas con menos carga estacional. Y aunque se perciben síntomas de cierta mejora el desempleo está vivo y coleando: casi 90.000 desempleados a finales de abril, a los que hay que sumar la innegable precariedad.

Se acaba de publicar la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2016, que debería ser analizada con la máxima atención por parte del gobierno y de los agentes económicos y sociales. Según la ECV, el umbral de riesgo de pobreza se sitúa en unos ingresos anuales de 8.011 € en hogares de una persona y de 16.823 € para hogares de dos personas adultas y dos menores. A partir de este indicador se describen las siguientes situaciones: 1. El 15,5% de la población (o el 19,1% según el indicador Arope que incorpora elementos de calidad en el empleo ) está en riesgo de pobreza, es decir, tienen unos ingresos que no alcanzan el umbral de riesgo de pobreza. 2. El 14,1% y el 13,4% de hogares tienen, respectivamente, muchas dificultades y bastantes dificultades para llegar a fin de mes. 3. El 7,1% de hogares no pueden permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada (es decir, sufren pobreza energética). 4. El 28,6% de hogares no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos (ni siquiera las derivadas, por ejemplo, de una enfermedad). 5. El 12,1% de hogares han tenido problemas en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca, alquiler, etc). 6. El 38,9% no puede permitirse ir de vacaciones ni una semana al año. 7. Casi el 1% no puede comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días. En definitiva, la ECV de 2016 nos muestra que la de Balears es una sociedad en la que todavía hay demasiados riesgos de pobreza y/o exclusión y excesivas carencias materiales para hablar de superación de la crisis social.

En definitiva, bien llegados sean los buenos augurios del PIB, pero algo falla si el crecimiento del PIB o la reducción del paro registrado no son sinónimos de más y mejor cohesión social y de reducción de desigualdades.

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